QUE GANE MI GALLO, NO LE HACE QUE SEA RABÓN
Por: Roberto Montoya Martínez
De todos los participantes de MASTER CHEF, hay una que llama poderosamente la atención. No solo es hija de un actor que está en el bote presuntamente por violín, sino que ya ha participado en realitys de baile y de canto. Ahora le dieron en la pata de palo, pues tiene su propia tamalería con la cual logra paliar los gastos propios de su jefe y de su casa. Es una chica que ha hecho de la resiliencia su arma más poderosa. La adversidad la tumba, pero el orgullo la levanta. ¿quieren saber quién es? Pongan ojo al parche.
Daniela parra es una jovencita que indirectamente ha estado en la artisteada. Con 28 años de edad, ella encontró en la cocina su motor para salir adelante, máxime si su padre, el actor Héctor Parra está cumpliendo la condena que le dio la sociedad. Con sus TAMALITOS CHIDOS conquistó el paladar de propios y extraños. Será por eso que pasó los filtros y participa en la cocina más famosa de México. Su buen sazón y simpatía le han granjeado el ánimo de los jueces y de sus propios compañeros. No dudamos que ella figure como finalista en este reality culinario, que, en orden de realidades, es de lo poco decente que tiene en su roaster de participantes.
Que gane mi gallo, no le hace que sea rabón. Este tiro ya está cantado. No es que dé por sentado que Danny Parra gane la competencia, pero su sazón y su sencillez son los elementos con los que cuenta para llegar a la final de MASTER CHEF. Sabemos que todavía le cuelga, pero con eso de que al programa no le está yendo nada bien, a lo mejor acortan la temporada. Por vía de mientras, apoyemos a esta tamalera, que, pese a la adversidad, siempre tiene una sonrisa a flor de labios. Por lo pronto le deseamos que tenga suerte…. Y algo más.
