Palco Premier
Naranjeros de Hermosillo, la Gran Decepción en la reciente Serie del Caribe
=Apenas dos victorias en seis partidos
=Llegaron a Miami, como favoritos
= Un desastre sobre el campo de juego
= Y ahora a esperar lo que viene: Mexicali-2025
Jorge Luis Telles Salazar
Cierto, la marca de cuatro derrotas y solo dos victorias no es la peor para equipos de la Liga Mexicana del Pacifico en Series del Caribe.
Y ya con nueve títulos en nuestro haber, evidentemente que tampoco es la mejor.
El caso es que los Naranjeros de Hermosillo, campeones en 17 ocasiones en nuestro circuito invernal, sembraron muchas expectativas en cuanto a su participación en el evento recientemente realizado en Miami, Florida, en el cual muchos pensamos que, cuando menos llegaban a la serie final. O ya, de plano, muy jodidos a semifinales.
Ni lo uno, ni lo otro. Ni semifinales y ¡menos final!
Y es que con solo una derrota en 13 juegos disputados a lo largo de la postemporada y 11 triunfos de manera consecutiva, todos nos precipitamos al endilgarle a los Naranjeros la etiqueta de super equipo y dar como un hecho que, en Miami, lograrían el décimo campeonato para nuestro circuito invernal.
Claramente, por supuesto, no es lo mismo enfrentar a equipos de la misma liga que a los que representan a naciones de la cuenca del Caribe, donde se juega un beisbol, apenas un par de grados menos en calidad que el que se ve en las Grandes Ligas, sin exagerarle demasiado.
Desde luego: no es lo mismo.
El aparentemente débil Curazao; Puerto Rico -que si es una potencia – y Panamá nos ubicaron luego en nuestra realidad. Una llamita, el triunfo sobre República Dominicana para caer ante Venezuela y perder toda esperanza de calificar. La victoria sobre Nicaragua, apenas para cerrar con algo de dignidad.
De acuerdo, le dieron la pelea a los boricuas y los canaleros le sacaron el juego de la bolsa; pero esto es solo un amargo paliativo o una justificación, si quiere usted. El beisbol se gana con carreras y en cuatro de los seis encuentros el rival anotó mas veces que los nuestros.
Así, se configuró el récord devastador: 2-4.
Toda una decepción.
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Y bueno.
Hay que decir que los Naranjeros de Hermosillo llegaron a Miami, con 14 refuerzos y por lo menos con un pelotero de cada uno de los otros nueve equipos. Tomateros aportó dos, con Manny Barreda y Alex Wilson, quien terminó por jugar como titular, lo que da una idea clara del desarrollo de este joven beisbolista, originario del ejido Compuertas, cercano a la ciudad de Los Mochis.
Buena la idea de que todos los equipos estuviesen representados en el roster; pero en la práctica no es la mejor. Tiene que reconocerse.
Y es que, para hacerle lugar a los 14 refuerzos -en cuya selección todo mundo opina – se le tuvo que dar las gracias a otros jugadores como Jason Atondo (por citar un solo ejemplo), que se la rifaron a lo largo de toda la campaña y quienes solo recibieron las palabras de consuelo de parte de los señores directivos.
Es bueno, si, que los equipos se refuercen con los mejores de la liga, por más campeones que estos sean; pero la elección debe ser de manera razonada e inteligente, para cuidar el ritmo de juego del team ganador de los máximos honores.
Algo hubo de eso, efectivamente.
Sin demeritar el nivel de ese equipo, difícil aceptar, efectivamente, que Curazao frenara la gran racha ganadora del escuadrón naranjero, para dar paso, después a una blanqueada ante Puerto Rico, que tampoco califico a semifinales. Y para colmo de males, esa derrota, sumamente dolorosa frente a Panamá, que nos exhibió por completo.
Ni como paliar los resultados.
Simplemente estos Naranjeros de Hermosillo, que dieron una demostración de poderío durante todo el mes de enero, fueron un desastre en la Serie del Caribe, del cual no queda exento el manager Juan Gabriel Castro por sus discutidas decisiones.
Una de ellas, por ejemplo, no iniciar el torneo con Odrisamer Despaigne, para asegurarle cuando menos un par de salidas a lo largo de la serie. Cierto, Manny Barreda había sido el pitcher campeón de la temporada regular; pero en esos momentos, el cubano era mucho mejor que el Manny Barreda.
Y así algunas más que no viene al caso mencionar.
Total, con la realización de la Serie del Caribe concluyó la actividad del beisbol invernal en todas las ligas afiliadas a la Confederación. De nuevo la larga espera, hasta octubre, mes que marca el resurgimiento de nuevas ilusiones en todas las plazas de la Liga Arco Mexicana del Pacifico y también en el resto de circuitos similares.
A simple vista, el sendero se observa largo y sinuoso; pero el tiempo se va rápido y en un abrir y cerrar de ojos escucharemos de nuevo el canto de pley bol.
Así de sencillo.
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Por cierto.
Durante la ceremonia de premiación de los Tigres de Aragua, en Miami, Mexicali fue confirmado, oficialmente, como sede de la Serie del Caribe para el año venidero y el team de Dio Murillo, propietario de las Aguilas, ya trabaja en esa dirección.
Ya se ratificó, por ejemplo, que en Mexicali-25, participaran solo seis equipos y no siete como en Miami. Los cuatro originales y dos invitados, que podrían ser Colombia y Panamá.
Y también se descartó la posibilidad de una subsede en San Diego, para darle más variedad al torneo y acrecentar su nivel internacional, que lo tiene de hecho, ahora consolidado con el éxito que fue la serie del Caribe en Florida.
La vara, en definitiva, quedó muy alta; pero nuestro país se ha distinguido -por ahí con alguna excepción – por organizar brillantemente el evento que nos ocupa.
Así es.
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