90 Minutos

César Arturo: llamado a la unidad 

A través de la historia de la humanidad, han sucedido hechos y existido personajes  que han cambiado el panorama en diferentes dimensiones, desde el nivel mundial, hasta tener impacto en comunidades que van desde países, estados, ciudades y porque no, pequeñas poblaciones, que marcan un antes y un después. Así podemos señalar, por ejemplo, en el fútbol en general se habla de un antes y después de Pelé, solo por adentrarnos al tema de la especialidad de esta tribuna.

Reduciendo este ejemplo a Sinaloa, si citamos por ejemplo jugadores, podemos hablar de antes y después de Jared Borgetti, pues aun cuando hubo sinaloenses antes que él en la máxima categoría, fue a raíz de sus éxitos que los ojos de técnicos, directivos y agentes que promueven a los jugadores, voltearon hacia estos lares en busca de talentos. Lo alcanzado por Jared, hasta la fecha no tiene comparación, luego surgieron otros elementos que alcanzaron a brillar con luz propia, como el “Maza” Rodríguez, Omar Bravo y Paul Aguilar, Héctor Moreno solo por mencionar a algunos de los más exitosos, todos ellos después del de Culiacancito. Se generó una explosión para que jóvenes sinaloenses se integraran a equipos de la máxima categoría y de la selección nacional, a tal grado que en alguna ocasión el tri tuvo en sus filas a 5 sinaloenses convocados, en la actualidad hay más de 30 elementos en entre los 18 equipos de la Liga MX. Todo, antes y después de Jared.

En el arbitraje sucede exactamente lo mismo, es necesario hablar de antes y después de César Arturo Ramos Palazuelos, ya que a raíz de su aparición en la máxima categoría y de sus enormes éxitos a nivel internacional, muchos jóvenes sinaloenses se han interesado en seguir sus huellas en el arbitraje profesional.

Por si alguien lo duda tenemos a la mano datos duros, cifras reales con santo y seña de los actuales 23 elementos que integran la delegación Sinaloa de árbitros profesionales que trabajan en las diferentes ligas oficiales de la Federación Mexicana de Fútbol. Más otros tres que salieron en busca de opciones en otros estados, pero que surgieron del arbitraje de aficionados de nuestra entidad.

En la liga MX contamos con el central Jesús Rafael López Valle, con 31 años, de Guasave; en la Liga de Expansión como centrales: Joaquín Alberto Vizcarra Armenta con 27 años, Jesús Enrique Herrera Armenta, de la misma edad, ambos de Los Mochis, Mauricio Eleazar López Sánchez, de Guamuchil con 26 años de edad y en calidad de arbitro asistente, Jesús Aarón Gómez Ruiz, de Los Mochis, de 27 años; en la Liga premier, hacen sus pinos como árbitros asistentes: Jorge Abel Quintero Molina, de Guamuchil, Alejandro Rodríguez Lares, de Culiacán y Oscar Ochoa Quiñonez, de Chihuahua, todos entre los 24 y 25 años. En la Liga Femenil MX como asistentes Melanie Esmeralda Villavicencio González y María Fernanda Márquez López, de Culiacán de 25 y 20 años respectivamente; y en la Liga TDP/sub´s como centrales, Adán Rubio Castro y Emanuel de Jesús Fino Carrasco y Jesús Gibran Araujo Ruiz, el resto en calidad de asistentes: Hugo Alef Parra Vargas, Jarod André Soto Hernández, Juan Carlos Zepeda Vega, Artemio Carlos Espinoza, Hugo Salet Parra Vargas, Eder Elián Martínez Saavedra, María Fernanda Espinoza Martínez, Luis Esteban Cendejas Angulo, Luis Héctor Espinoza Ramírez,  e Isela Guadalupe Ojeda Ramírez. Todos ellos capitaneados por el delegado asesor Geovanni Ochoa Corral, como instructor asesor Jesús Antonio Medina Haros, Sofío Zazueta Aguamea, en calidad de preparador físico y como asesor César Arturo Pérez Cruz. Sinaloenses en otras delegaciones: Ismael Peñuelas, central de la MX varonil y Rosario Cárdenas, de la MX femenil.

Bien, con relación al encuentro que César Arturo Ramos Palazuelos, tuvo relajado acercamiento con sus colegas que trabajan tanto en el sector profesional como de aficionados y con no pocos de los ya retirados. Se trató de un encuentro de marcada hermandad, prueba de que al mundialista no se le olvida sus raíces, convivió con desparpajo, fuera del ropaje de árbitro y sin silbato, pero al mismo tiempo externando sus experiencias, contestando sus preguntas y transmitiendo sus consejos; dentro de todo ello, anotamos algo en lo que hizo énfasis: la unidad.

César Arturo,  enterado pues de alguna u otra forma de como están las cosas en el arbitraje sinaloense, sabe que entre los profesionales reina la cohesión en torno a un liderazgo, hay orden pues, no así en el sector de aficionados, en donde hay tal desorden que existen múltiples colegios de árbitros, sobre todo en Culiacán. Al respecto, hizo un llamado para que a nivel estatal integren un solo colegio con sus respectivos líderes en cada municipio.

Los hombres de negro, hoy de todos colores, como los menciono en el libro un Siglo de Fútbol en Sinaloa, tienen la palabra. Por lo demás, el festejo tuvo como constante: la camaradería y el desparpajo del propio César Arturo, quien fuera de los reflectores volvió a ser aquel niño que, apapachado por sus mayores, con humildad continúa agradecido con el apoyo de todos y cada uno de quienes pusieron su granito de arena para impulsar los inicios de su carrera. ¡Ah! Y la cereza del pastel: el mambo número 12 de Pérez Prado, bailado magistralmente por Francisco Páez a quien de paso le festejaron su cumpleaños, lo mismo que a Geovanni Ochoa. Testigo fiel de todo, nada menos que la licenciada Margarita Palazuelos, madre de César Arturo.

Nos vemos mañana

Antoniovelazquez13@hotmail.com