Palco Premier
La despedida de Benjamín como manager de Tomateros de Culiacán
= Tras siete años como timonel y 13 como pelotero
= Record envidiable: 4 campeonatos y un subcampeonato
= El guinda más emblemático de todos los tiempos
= ¿Regresará algún día? Usted considérelo, amigo lector
Benjamín Gil jugó 13 temporadas para Tomateros de Culiacán. Salió de la organización tras concluir la campaña 2007-2008 y volvió seis años después, ya como manager para dirigir al equipo guinda en la edición 2014-2015 de la Liga Mexicana del Pacífico. Consideradas dos ausencias, fueron 7 temporadas en las que estuvo al frente de Tomateros. Hoy su ciclo ha concluido. Y en cuanto a si regresa algún día, pues no es improbable, ni mucho menos imposible; pero solo Dios lo sabe.
Gil fue cesado como manager de Culiacán hace cosa de días, casi inmediatamente después de concluido el clásico mundial de beisbol, en el cual Benjamín comandó a México y logró el tercer sitio, la mejor ubicación de nuestro país en la historia del torneo. Evidentemente fue más que un buen papel, el cual acaparó, como nunca antes, la atención de toda la fanaticada del país por espacio de un par de semanas, dividas entre Phoenix y Miami.
El juego de semifinales contra Japón fue simplemente sensacional. Nunca antes, tantos mexicanos al frente de un televisor para presenciar un partido de beisbol.
Memorable.
Sin embargo, la directiva del club Tomateros de Culiacán había tomado una decisión desde mucho antes de que arrancara el clásico. De hecho, desde que cayó el último out, del partido que selló la eliminación de los guindas, de la reciente campaña de la Liga Arco Mexicana del Pacífico. El resultado del mundial de beisbol no influyó para nada. Ya estaba fuera del equipo, aunque aún sin notificación oficial.
Así las cosas, Tomateros de Culiacán no tiene manager para la edición 2023-2024 del circuito invernal y Benjamín Gil no tiene equipo, a su vez.
De hecho ya la organización guinda cuenta con una larga lista de aspirantes, de la cual saldrá el nombre definitivo un día de estos. Y en la misma dirección, Gil será contratado, en cualquier momento, por algún equipo de la Mexicana del Pacífico; posiblemente los Charros de Jalisco o los Sultanes de Monterrey.
Pendientes.
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Y bien.
El Benji apareció como manager de Tomateros de Culiacán para la temporada 2014-2015 y su contratación fue celebrada con bombos y platillos, por la afición en general. Era la última campaña en la vida del emblemático estadio “Angel Flores” y los guindas le dieron la despedida al gigante de concreto con su décimo campeonato; el primero para Gil, a su vez.
Fue aquella final contra los Charros de Jalisco, que se definió en el quinto partido, aquí en Culiacán, la que marcó, a la vez, la llegada de Anthony Vázquez, uno de los pitchers más rentables de los últimos tiempos y comenzaba a acortarse la brecha con Naranjeros de Hermosillo y sus 16 banderines. Tomateros se coronaba tras once años de amarga sequía campeonil, contados a partir de la temporada 2003-2004.
Obviamente, Gil repitió como manager para la 2015-2016, que fue la primera en el nuevo estadio de Culiacán; pero, en amargo contraste, Tomateros ni tan siquiera pudo calificar a los “pley offs”, con todo y su reciente campeonato. Casualmente en el mes de enero del 2016, falleció Juan Manuel Ley López, entonces presidente del club y una nueva directiva, encabezada por Marcos, Héctor y Diego Ley López, asumió la responsabilidad de la franquicia, con el Benji totalmente fuera de sus planes.
En la edición 2016-2017, con la Serie del Caribe de Culiacán en puerta, y sin Benjamín, Tomateros llegó hasta la instancia de semifinales, en la que cayó ante los Cañeros de los Mochis. A la postre, los Aguilas de Mexicali fueron los monarcas y los vimos aquí en un torneo caribeño, considerado como el mejor de la historia hasta el momento, incluido el más reciente, en Venezuela.
Gil regresó para la campaña 2017-2018 y le dio su décimo primer título a Tomateros, tras una peleadísima serie final contra los Mayos de Navojoa. El desenlace llegó hasta el noveno inning, allá en Navojoa, con un infield hit de Alfredo Amézaga, que produjo la carrera de la diferencia, cuando Navojoa llegó a estar a tres outs de la corona. Fue, apenas, el segundo campeonato ganado en gira por los Tomateros de Culiacán.
Inexplicablemente, Benjamín no repitió para la temporada 2018-2019, sin que se conociera nunca la versión oficial. Hubo si, un trascendido, que la presidencia de la LAMP castigó a Gil por lenguaje inapropiado -lo mismo que corporal- durante la celebración del campeonato, en la ciudad de Navojoa.
Cumplida la inhabilitación -si es que lo fue- el tijuanense volvió para la 2019-2020 y de nuevo la fortuna le sonrió. Cayó su tercera corona y la número 12 para el equipo local. Para variar, otra muy disputadísima final, ahora contra Venados de Mazatlán, que se extendió a un séptimo partido, celebrado aquí en Culiacán, ante un lleno impresionante en la casa de la legión guinda. Fue una paliza de 11-0, ruidosamente festejada, obvio, por la fanaticada local. Y Culiacán se colocaba a cuatro coronas de alcanzar a Naranjeros de Hermosillo.
Regreso lógico para la 2020-2021, cuando en muchos estadios se jugó a puerta cerrada ante el azote de la pandemia de Covid-19. Y así, a puerta cerrada, se celebró, en Hermosillo, el séptimo choque de la gran final contra los Naranjeros, misma que se resolvió en la apertura del noveno episodio, con el cuadrangular del Jessie Castillo y Culiacán era bicampeón y sumaba ya 13 títulos, todavía tres menos que el equipo de la capital de Sonora.
La experiencia del Benji, su capacidad y su habilidad, le alcanzaron para conducir a los Tomateros a su tercera final consecutiva, en la que enfrentó a los Charros de Jalisco. Igual, serie muy equilibrada, que se alargó a siete juegos y que favoreció al plantel de la ciudad de Guadalajara. Parecía que llegaba el 14; pero no. Quedó en un buen intento.
Y lo de la temporada 2022-2023 es algo reciente. Campaña para el olvido, con uno de los peores records en la historia de la franquicia. Culiacán quedó fuera del “play off” y Benjamín, del equipo. Ya estaba sentenciado, desde entonces.
En efecto, insistimos, vendrá un nuevo manager y Gil dirigirá a otro equipo. Su desempeño, sin embargo, es algo imposible de negar: cuatro campeonatos y un subcampeonato, en solo siete temporadas, números que quedan ahí para que cada quien, amigo aficionado, elabore sus propias conclusiones.
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Ahora que.
Como pelotero activo, Benjamín tuvo también grandes temporadas con Culiacán y la satisfacción de cuatro campeonatos: en 1995-1996; en 1996-1997; en 2001-2002 y en 2003-2004.
La aportación de Gil, como el parador en corto titular de los guindas a lo largo de trece campañas -con algunos altibajos normales en la carrera de todo beisbolista – fue relevante para la conquista de esos cuatro títulos; pero existen dos episodios inolvidables para la Nación Guinda.
El que más se recuerda, el de la temporada 1996-1997, en el sexto choque de la final contra Naranjeros de Hermosillo, aquí en Culiacán: con el score empatado a 4 carreras, en el cierre del noveno inning, Gil entró como emergente y conectó imparable contra el ligamayorista Juan Acevedo, para producir la anotación del campeonato.
Años más tarde, en enero de 2004, Benji le atizó un doble al cubano Ariel Prieto, que catapultó a Tomateros al campeonato, ahora frente a los Yaquis de Obregón.
Y así.
Todo un ícono de la organización guinda, en resumen.
Repetimos la pregunta: ¿regresará algún día? Pues igual y si. A sus 51 años de edad, todavía tiene mucho que darle al beisbol mexicano.
Digo.
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