RECORDAR ES VIVIR 3° PARTE

XENW fue muy importante en la vida de Patty Castaños, pues ahí desarrolló gran parte de su trayectoria en medios. Ahí no solo hizo cabina, sino que también colaboró en diversos programas, hasta tuvo su propio show. Soplaron los vientos de cambio en LA RADIO DE LA CIUDAD. Una alianza estratégica y nuevos criterios empresariales, la obligaron a tomar una decisión, que a la luz del tiempo, consideró fue lo mejor: Renunciar a la radio.

ME TOCÓ DE TODO Y PARA TODOS

“Yo también cubrí la primer guardia. Me tocaba poner el programa de CRI CRI, el cual era patrocinado por CASA CONSUELO. Ahora que hago mención de ello, me viene a la mente una anécdota de cuando era niña. Tenía la friolera de seis años de edad. Una tía mía y yo transitábamos por la avenida Juan Carrasco, donde estaba en principio la NW, cuando sale de los estudios el señor Guillermo Macedo, quien le dijo a mi tía María Elena – ¿Me permite a su niña para grabar un anuncio para un kínder?- A lo cual dijo que sí. Entonces, me dejó con el señor Macedo y se marchó a hacer sus vueltas. Me quedé a grabar el spot que decía específicamente que invitaba a los papás a inscribir a sus hijos a ese kínder. Esa fue mi primera incursión ante el micrófono de XENW. Quien me iba a decir que años después trabajaría en esa radiodifusora. Cuando cubría al Licenciado Camacho me tocaba operar el programa MÉXICO ES ASÍ, patrocinado por Maquinaria del Humaya. El antes mencionado programa de CRI CRI, que duraba un cuarto de hora, bien recuerdo. Eran programas que yo disfrutaba a rabiar. Silviano tenía un programa llamado LA HORA DE SILVIANO DE LA MORA, donde tocaba música de banda, la cual me sigue gustando hasta ahora. Recuerdo que llegaban los músicos a la radio para que tocáramos sus grabaciones, yal es el caso de Los Nuevos Coyonquis. Cuando me tocaba suplir a Silviano ya sabía que poner. No batallaba. No me puedo quejar. Trabajé con pura figura”.

TRABAJAR TIEMPO EXTRA

“Fue una decisión difícil cerrar ese ciclo. Me encontraba en la disyuntiva de renunciar o quedarme, pues ya tenía dos hijos, y mi marido ha estado conmigo hasta lo último. Nunca dejó de apoyarme en el trabajo, ya que este no demandaba tanto tiempo, solamente cuatro horas. En principio cubría los descansos, y en la última etapa trabajaba de 10 a.m. a 2 p.m. Permanecí un poco más tiempo del debido, pues fui la productora de los programas que hacía con Oly Alonso (QEPD). Debido a que yo era la responsable de los programas que ella tenía a su cargo, me quedaba hasta las 5 de la tarde en la emisora. Imagínate lo que implicaba realizar un programa en vivo que se pasaba diariamente y llevar el peso de una producción. En un principio el programa se difundía por la mañana, no me afectaba porque estaba dentro de mi horario de trabajo, pero, por estrategia de programación, me movieron a las 3 de la tarde.  En ese tiempo si la sufrí, ya que acabado el turno, tenía que comer con doña mina algo rápido, volver a la estación, esperar a Oly para hacer el show, total, que acababa saliendo de la emisora a más tardar a las 6 p.m. lo cual afectaba el tiempo que dedicaba yo a mis hijos, que por entonces estaban muy pequeños”.

ALGÚN DÍA TENÍA QUE SUCEDER

“Al llegar Arturo a la dirección de la radio tras la muerte de don Héctor, todo cambió. Yo era la única operadora que tenía micrófono abierto, pues a la gente que estaba afiliada al STIRTT se lo cerraron para dar cabida a las voces ajenas a la organización. La radio cambió de perfil, y quienes estábamos en el staff de operadores no cabíamos en él en cuanto a locución. Obviamente yo no era ajena a esa disposición de cerrar micrófonos a gente del sindicato. Desde luego hubo una transformación, la programación dio un giro de 180° y solo nos limitábamos a cuidar de una computadora. La tecnología análoga fue reemplazada por lo digital, los discos fueron descontinuados, los cartuchos también, y me pregunté ¿Qué estoy haciendo yo aquí?  Un día me decidí a hablar con Arturo Ramos, director de la emisora, y le expuse mi sentir. Le dije que el tiempo se me hacía eterno sin hacer nada, que realmente ya no me sentía a gusto y que quería marcharme. En un intento de disuadirme de mi renuncia, me dijo que aguardara un año, que se venían cosas buenas, que estaba preparando la nueva imagen de la radio, lo cual lo consiguió, y tú fuiste testigo de eso. A pesar de ello, seguí adelante y renuncié. Silviano también quiso conminarme a que me quedara, más que nada porque tenía una plaza sindicalizada, que tenía ya 9 años en la estación, y que iba a tirar todo por la borda si renunciaba.  Me pidió que solicitara un permiso para ausentarme durante un tiempo, pues el ambiente laboral en ocasiones se torna asfixiante, y lo que quieres es liberarte. Afortunadamente, jamás tuve conflicto con quienes fueron mis compañeros en las empresas donde trabajé. Ni Arturo ni Silviano lograron hacerme desistir, mi hartazgo era tal, que un buen día dije Hasta aquí llegué.  Presenté mi solicitud de retiro voluntario a la empresa, y sin más me la aceptaron. Con el tiempo me arrepentí de tal decisión. Si me hubiera esperado por lo menos seis meses, si no hubiera tomado los que muchos consideraron acelerada y brusca decisión, pero lo hecho, eso está. El hubiera no existe, y las cosas suceden por algo. Los ciclos se cierran, y el mío estaba ya por cerrarse. El 30 de junio del 2004 fue mi último día de labores en XENW, y en los medios en general. Literalmente me retiré del oficio, dedicándome por entero a mi hogar, a los negocios familiares, y a la empresa que tengo con mi marido. Una historia terminó y otra había comenzado”

EL TIEMPO NO VA ATRÁS JAMÁS

“Tras mi salida de la radio incursioné en la docencia. Di clases de radio, lingüística española y ortografía en el Liceo Profesional Rosales. Una etapa muy bonita que disfruté mucho. Con el dinero de mi liquidación monté un gimnasio, me ocupé de mis hijos, que ahora ya están grandes. Contestando a tu pregunta de que si me arrepentí de haber dejado la radio, francamente, sí. Me faltó paciencia, con decirte que entré en un estado depresivo tras mi salida de la estación, pero lo hecho ya estaba hecho. No había marcha atrás. La radio seguía conmigo o sin mí. Debí haber esperado, quien quita y hubiera permanecido unos añitos más. A casi 19 años de distancia superé con creces mi etapa en la radio. Propiamente soy mujer de mi hogar, disfrutando de mi nieta, de los triunfos de mi hijo, que se dedica a la música, que ha sido la columna vertebral de los negocios que hemos tenido desde siempre. Mi hijo tiene alrededor de 300 canciones, todas muy bonitas, y anda picando piedra para luego llegar a las grandes ligas. Tiene todo para hacerla en grande. A mis hijos, todo el apoyo siempre, en lo que quieran hacer. En ocasiones, abro un espacio para la nostalgia, y ahí entra mi etapa en los medios, donde cultivé tantas amistades y tengo los más bonitos recuerdos”.

MEDIOS, NO. GRACIAS

“Tenemos un emprendimiento en conjunto con una firma muy importante. En su momento sabrás de qué se trata. Por ahora, no puedo hablar. Seguir impulsando CARLO PRODUCCIONES, que es la empresa que tengo junto con mi esposo, digamos, que es el negocio familiar. Apoyar la carrera de mi hijo como compositor y seguir saliendo con los amigos como tú, que tuviste el gesto de platicar conmigo, y compartir mis experiencias con tus lectores. Una cosa si es segura, a los medios no vuelvo. Agua pasada, no mueve molino”.

SI SE PUEDE, SI REGRESO

“Si se presentara una buena oportunidad, si regresaría. Ahora es más fácil entrar al medio que cuando tú y yo estábamos en el ambiente. En mis tiempos, perdona que me ponga en modo doña, hacíamos radio de verdad, con las uñas. Fui locutora, operadora, vendedora de publicidad, productora de programas, me iba bien en lo económico, tanto en salario como en comisiones por venta. Te repito, de haber una oportunidad, si la tomaba, pero no me dejo vencer por la nostalgia, pues sé que ya son otros tiempos, muy distintos a los que nos tocó vivir a ti y a mí”.

No cabe duda que Recordar es volver a vivir. Patty compartió sus recuerdos con nosotros.  A 19 años de su retiro, no se arrepiente de la decisión que tomó en su momento. Gracias a eso disfrutó a la familia, exploró otras áreas de oportunidad, y ahora está viendo crecer a sus hijos. Se sobre entiende que sigue enamorada de Carlos, el gran amor de su vida. Gracias por abrir el libro de tus recuerdos con nosotros. Por las vivencias compartidas en cabina mientras fuimos compañeros. Por el café. Por eso y muchas cosas más, gracias totales. Si uno pudiera regresar el tiempo. Lamentablemente el tiempo no va atrás. Jamás.