¿NO PASA NADA?
Por: Roberto Montoya Martínez
Cada día el flagelo de la drogadicción termina con muchas vidas, destruyendo el futuro de una juventud que eligió el camino fácil. Pensando eso, la comunicadora Marisol Chiquete, tomo como propia una iniciativa, que pretende inhibir los efectos de las drogas en la juventud por medio de la información. Bien es cierto que estamos en el país de no pasa nada, pero en verdad ¿NO PASA NADA? Ella contestará esta y otras preguntas a continuación.
NO PASA NADA, PERO EN VERDAD PASA
“Nuestro colectivo es una asociación civil donde tratamos de prevenir a la juventud sobre los peligros que trae el consumo de drogas, a través de testimoniales, entrevistas e historias basadas en hechos reales, relatadas por quienes pudieron salir del infierno de las drogas. La gente que colaboró en la conformación de nuestros contenidos nos tiene mucha fe, y todo el equipo difunde esas historias de vida a través de las diversas plataformas existentes, incluso en nuestro portal web www.nopasanada.com.mx Ahí estamos dando muestra fehaciente de que si pasa, y mucho cuando alguien cae en el abismo insondable de las drogas. Pero no solo el afectado es el que sufre, sino que eso trae consigo daños colaterales. La familia, los amigos, el entorno se ve afectado seriamente. Es por eso que insistimos y persistimos en contar esas historias para que la gente recapacite y comprenda la gravedad del asunto, que a un adicto no hay que dejarlo solo. Por esos somos enfáticos en seguir en esta cruzada contra las adicciones. Por una infancia y una juventud libre de drogas”.
DATOS DUROS
“En poco tiempo hemos logrado 100 millones de reproducciones de nuestros videos, lo cual es en sí una conquista. Las reacciones del público no se hicieron esperar, y nosotros atendemos a quienes se comunican con nosotros vía mensaje. Nos han dicho que se sienten identificados con la problemática, que quieren saber más de nosotros, que solución hay para ese problema, comentarios así, y eso es muy enriquecedor, pues nuestro esfuerzo está dando frutos al crear conciencia de ese cáncer social que debemos arrancar de raíz. Ha habido gente que se ofrece como voluntaria para participar en nuestro movimiento, en aras de la prevención del consumo de drogas, convirtiéndose así en un frente, en un peldaño más en nuestra lucha, que no es privativa de nosotros, sino de la sociedad. El entrar al mundo de las drogas es caer en un laberinto donde no hay salida, tan es así, que 9 de cada 10 drogadictos no viven para contar su tragedia, y solo uno puede salvarse y rehabilitarse. Según datos oficiales proporcionados por la ONU, hay en el mundo 296 millones de personas que son adictos a alguna droga, cuya media está entre los 15 y los 64 años. El 90% ya la probaron antes de cumplir los 18 años. En nuestro país, 2 millones de niños son adictos a las drogas, lo cual equivale a llenar 17 veces el estadio Azteca, y no estoy exagerando la nota, es la cruel realidad. Es por eso que evitemos estar en ese escenario dantesco. Y solo contamos con arma valiosísima: La información, la cual obtenemos de quienes han vivido el infierno de las drogas, ya sea de manera directa o indirecta”.
TESTIMONIOS DESGARRADORES
“Los que colaboran con su testimonio, se están exponiendo, ya que reviven el haber visitado el infierno, recordando aquel ayer, lleno de amargura y dolor, donde eran esclavos de un vicio que es un verdadero problema de salud pública. Sabedores del daño que les causa recordar esos días aciagos, cobran conciencia de que quieren dejar un mensaje de prevención, pero también de esperanza, que si se puede salir del laberinto de las drogas, que los niños y los jóvenes no pasen por lo que pasaron estas personas, que recuerdan esa tragedia como si hubiera sucedido ayer. Este material lo deben ver también los niños, pues son los más proclives a caer en esa tentación de experimentar lo prohibido, y como bien citó usted, el consumir drogas es salir por la puerta falsa, que más que salida, es un pasaporte al infierno. Yo pregunto siempre a mis entrevistados -¿Qué te hubiera gustado hacer antes de convertirte en drogadicto?- A lo cual responden, -Me hubiera gustado no haberlas probado, me hubiera gustado tener información a la mano, me hubiera gustado que me ayudara alguien- respuestas de ese tipo. Cada vez que empiezo las entrevistas, tengo por pregunta inicial -¿Qué fue lo que te empujó a consumir drogas?-Después de esto hacemos un recorrido por toda su vida, y al final cerramos con la pregunta que mencioné líneas arriba -¿Qué te hubiera gustado hacer antes de convertirte en drogadicto?- Todo eso conlleva a una reflexión y un mensaje para quien vea nuestros contenidos, ya sea en audio o en video.
El común denominador para engancharse con las drogas es la falta de sentido de pertenencia en su propio hogar. Cuando preguntaba a un niño adicto -¿Si tú querías ser doctor, porqué te metiste a este abismo negro de las drogas?- Me contestaba el chavito –Poder encajar en mi entorno. No me hallaba con mi familia- Con semejantes atenuantes, el niño buscaba en la calle lo que no tenía en casa, algo de comprensión. Al toparse con un grupo de vagos consumiendo marihuana, encontró una respuesta falsa a sus problemas. El entrevistado ni por asomo tenía en mente consumir drogas, pero la necesidad ingente de encajar con su familia lo obligó a introducirse a este medio maldito. Ya inmerso en esa dinámica, comenzó a consumir cocaína, metanfetaminas, heroína, crack, todo tipo de drogas habidas y por haber. Cuando menos lo pensaba, su cuerpo demandaba droga, al grado de volverse una necesidad vital, que no era dueño de sus actos. Cuando tocó fondo, abatido, sin valor y sin fuerza, tenía tres caminos a su alcance para mitigar su sufrimiento: el presidio, la calle o el cementerio. Lo que le pasa a los drogadictos no es nada envidiable, y debemos aprender de estas amargas experiencias para valorar lo que tenemos, que podemos ser felices sin las drogas, pero sobre todo, evitar que nuestros niños y jóvenes las consuman. El mensaje que transmiten mis entrevistados es por demás muy fuerte, el cual nos debe invitar a reflexionar. Mientras un drogadicto no quiera aceptar que tiene un problema, ya lo sabe, el presidio, el cementerio o la calle siempre tendrán un lugar para él, pues como cité hace un momento, solo uno entre diez drogadictos logra recuperarse”.
Es tanto lo que nos tiene que decir esta activista de tiempo completo, que amerita que haya otra entrega, pues la lucha aún continúa. Marisol Chiquete nos pide no ser indiferentes ante este problema que día tras día afecta a la niñez y juventud sinaloense. Se dice que todo está bien, pero en verdad ¿NO PASA NADA? En palabras del señor presidente, ella tiene otros datos.
