LA VOZ DE LA TERNURA
Por: Roberto Montoya Martínez
La huesuda ha estado muy activa en este inicio de mes. Se ha llevado a gente muy importante en el ámbito del entretenimiento. Aunque en México ya se cumplió con la fatal regla de tres, quiso esta semana completar el poker, llevándose al más allá a una gran cantante boricua que hizo carrera en México. Vino de la isla del encanto a conquistarnos con su angelical voz, y lo consiguió. Ella cantaba el bolero como nadie. Radicó muchos años en nuestro país, grabó muchos discos, y regresó a su patria a seguir con su trayectoria. Recordemos juntos con la fuerza del corazón, a la señora Virginia López. El símbolo de toda una época.
Virginia López Nació un 29 de noviembre en Brooklyn, Nueva York, entre las calles 34 y West Side. Su infancia transcurrió feliz en el seno de una familia puertorriqueña, muy “chapada a la antigua”, respetuosa de sus tradiciones. Ya a los cinco años cantaba. Siguiendo la línea interpretativa de Libertad Lamarque, que entonces era la cantante de moda, la infante se aprendió los tangos que la llamada “Novia de América” interpretaba.
Fue en los primeros años de la década de 1950 que Virginia hizo su debut en el mundo artístico. Inicialmente grabó un disco, de manera no profesional, con Luis Lija, popular guitarrista de la época. Pero su verdadero debut profesional fue cantando a dúo con Chago Alvarado, integrante y compositor del Trío San Juan. Este primer intento de Virginia en el arte se conoció como el Dueto López Rodríguez.
Juntos, Virginia y Chago Alvarado, grabaron unos 10 discos que tuvieron gran aceptación. Sus dos primeros éxitos internacionales “Tan lejos” y “Cariñito azucarado”, la colocaron definitivamente en el gusto del público de todo el continente. Pero su gran golpe de suerte se dio a mediados de la década del 50 en la República Mexicana.
Precisamente fue en 1955 cuando sus grabaciones comenzaron a difundirse en México a través de las ondas radiales. Ganando amplia popularidad en el Norte del País, Virginia tardó dos años en llegar a suelo azteca. Pero el 31 de julio de 1957 la joven cantante de ascendencia boricua llegó a México. Y con tan sólo telefonear a un periódico, y decirle “ya estoy aquí”, comenzó a vivir el proceso que la llevó a la consagración total como artista.
En México, Virginia López fue bautizada como “La Voz de la Ternura” por los dulces matices de sus interpretaciones. Cumpliendo con innumerables contratos, la cantante cautivó a sus auditorios y colocó numerosas canciones en el gusto del público.
Grabando para la RCA Víctor, México se convirtió en su plataforma de lanzamiento internacional. Así su voz se difundió en Latinoamérica, algunos países de Europa y Japón. Populariza canciones como “Osito de felpa”, “Por equivocación” y “Te odio y te quiero”, grabó con mariachis, orquestas, conjuntos, así como con su inseparable Trío Imperio. De ahí que, al cierre de la década, fuera distinguida con el Discómetro de Oro en México, mientras en Puerto Rico se le otorgaba un premio del Festival de Codazos en 1958.
En la década de 1960, Virginia López atravesó un periodo de silencio. En medio de todo el apogeo del movimiento de la Nueva Ola en América, la cantante se distanció por un tiempo de los medios de comunicación. Pero el 31 de julio de 1972, a 15 años después de su primer arribó a la capital azteca, Virginia López tuvo un reencuentro con su público mexicano. A raíz de éste volvió a incursionar en el mundo del disco anotándose numerosos aciertos.
Tras cumplir con numerosos compromisos en diversos escenarios de Latinoamérica y Estados Unidos, la artista hizo mutis en el quehacer musical. Regresó a Puerto Rico donde se estableció y se mantuvo totalmente alejada del mundo del arte. El 3 de febrero de 2024 Virginia López falleció a la edad de 95 años en Puerto Rico.
La voz de la ternura se apagó para siempre. Pero al menos se mantendrá viva gracias a los discos que grabó tanto en México como en su natal Puerto Rico. Ella sentó las bases para que intérpretes como Eydie Gorme, Tania Libertad, Guadalupe Pineda y Rocío Dúrcal, entre otras cantantes, se animaran a cantar con el acompañamiento de un trío, cosa que era poco común por aquellos días. Olvidaba decir que participó en tres películas como parte de su variedad: VÍSTETE CRISTINA, MÉXICO NUNCA DUERME y MELODÍAS INOLVIDABLES, todas ellas filmadas en 1958, no solo inmortalizaron su voz, sino también su presencia. Vuela alto Virginia. Y gracias por la música.
POR TODO LO QUE NOS DISTE Y LO QUE EN VIDA FUISTE
MUCHAS GRACIAS VIRGINIA LÓPEZ DONDE QUIERA QUE ESTÉS
(1928-2024) Q. E. P. D.
