CON EL RABO ENTRE LAS PATAS

Por: Roberto Montoya Martínez

Esta es la historia de una mujer, que juró que de sea agua nunca más iría a beber. Prometió cambiar de vida y pensar en su porvenir. Olvidar el menosprecio que sufrió en Televisa, y pensar que en Azteca le iría bien. Pensó, cosas como las que vivió no se olvidan porque sí. Se alejó, y está pagando porque un día se mintió, al jurar que de esa agua nunca más iría a beber. Se equivocó. Y como la hija pródiga, regresó a la empresa que la vio nacer artísticamente. Bien dicen que de arrepentidos está lleno el reino de los cielos. Pongan ojo al parche.

Sara Maldonado volvió a Televisa después de tantos años, Y de que manera. Después de que le tronó macizo la serie donde participaba en TV Azteca, no dudó ni un instante en aceptar la invitación que le hizo la producción de QUIÉN ES LA MÁSCARA para participar. Con toda humildad y respeto ingresó a las instalaciones de San Ángel, enfundada en el la piel de Orni, un simpático personaje dentro de la mitología de este reality musical. Ella se sintió soñada pues no solo volvió a pisar el suelo de su primera casa de trabajo, sino que hizo lo que era considerado impensable: Ponerse a cantar. La protagonista de CAMELIA LA TEXANA se divirtió como cosaco al brincar y cantar en el escenario. Al final fue eliminada, pero lo bailada y lo cantada nadie se lo va a quitar.

Sara Maldonado regresó a Televisa con el rabo entre las patas. Aunque la actriz gozó y disfrutó su participación en QUIÉN ES LA MÁSCARA, es innegable que fue víctima de sus propios errores. Tras dejar la empresa de San Ángel hace 14 años, nunca se imaginó volver cambiada y con actitud humilde. No se niega que Azteca le dio trabajo, pero esa televisora se especializa en destruir carreras exitosas. Y Sara estuvo a punto de vivir esa desastrosa experiencia. Para su buena suerte su contrato con ellos terminó, y ahora tratará de recuperar el lugar que dejó en Televisa. Por eso no es bueno decir, de esa agua no he de beber, pues al igual que la estrella de EL JUEGO DE LA VIDA, terminará muriendo de sed. En boca cerrada no entran moscas.