A TAL SEÑOR TAL HONOR 2° PARTE

Por: Roberto Montoya Martínez

Jorge Luis Telles ha cimentado una gran trayectoria en el periodismo. Sin embargo recuerda con emoción sus inicios en esta profesión, pero en la sección deportiva. Toñico Pineda y Agustín de Valdés fueron sus jefes, y le dieron granes asignaciones, una de ellas fue la Serie del Caribe, la cual cubrió durante 8 años. Es uno de los recuerdos más gratos de toda su carrera. Aunque ahora solamente analiza los hechos deportivos, jamás se alejó del deporte. Dejemos que Jorge Luis nos cuente a detalle, como fue entronizado en el Salón de la Fama del Deporte Municipal.

PUEDES ESCRIBIR LO QUE QUIERAS

“Mi columna PALCO PREMIER tiene por esencia, comentar todo lo relacionado al Baseball, pero eso no me exime de platicar acerca de otras disciplinas deportivas. En una columna de política puedes escribir lo que quieras. Sin importar como se llame tu columna, escribe lo que se te dé tu regalada gana, sin que nadie te dé línea. Pero eso sí, tú eres responsable de lo que escribas en tu espacio”.

TODO TIENE SU PORQUÉ

“Haciendo un poco de historia, hace cosa de cuatro años, un grupo de amigos, entre los que destacan Fausto Castaños, Antonio Velázquez y otros tantos, me hicieron una invitación para formar parte del salón de la Fama del Deporte Municipal, partiendo de que yo tenía los méritos suficientes para tener esa distinción. Quienes me postularon formaban parte de ese círculo selecto de personas que lo integra. En un principio me negué a aceptar la invitación, pues ellos todavía seguían vigentes dentro de la actividad deportiva. Pero pasado algún tiempo, decidí entrar porque mis colegas ya estaban dentro, y me dije -Si le entro-. Hasta eso que resultó profético, pues recibí la invitación a la Asamblea General de la Asociación de Cronistas Deportivos de Sinaloa, donde se oficializó mi postulación. Se revisaron las trayectorias de quienes eran aspirantes a ingresar, y créeme, que, si alguno de los postulados tuviese mejor curriculum y más amplio que el mío, habría abdicado de mi postulación. Porque una cosa si te digo, yo sé respetar trayectorias. Y si alguien tenía más méritos que yo, en ese momento me habría marchado sin repelar. Mis compañeros que ya eran miembros del salón de la fama me explicaron que me habían postulado porque yo era una carta fuerte para ellos, a fin de conservar su posición. De haber postulado ellos a alguien que no tuviera los suficientes méritos como para formar parte de ese círculo selecto, simplemente no sería candidato a ingresar, ni tampoco tendría los votos suficientes para ello. Porque eso sí, se hace una ronda de votaciones para elegir a quien consideren idóneo para ingresar al salón de la fama. En caso de no ser favorecido por el voto de los sinodales, la silla de cronista deportivo hubiera quedado vacía, y esa posición se habría perdido, he de ahí mi postulación. Entonces, fui presentado ante la asamblea, revisaron mi hoja de vida, y se

fueron a deliberar. Los que formaron parte de la asociación si fueron favorecidos, no así personas que no son miembros de la organización que no alcanzaron a ser postulados. Ellos si tuvieron motivos para quejarse e inconformarse, dando pie a una controversia, argumentando que yo, siendo un analista político, ¿Con qué derecho soy candidato ser miembro del salón de la fama si me dedico a escribir sobre apasionante y tormentoso mundillo de la polaca? Lanzaron sendos ataques en mi contra a través de diversos programas de radio. Hubo alguien que me dijo -Como analista político, eres de lo mejor. Pero tu actuar es egoísta, pues le arrebatas el lugar a alguien que se ha dedicado más tiempo al deporte que tú. Es más ¿Has escrito de deportes alguna vez en tu vida? – Hasta eso que lo dijo con ironía. Reconoció que conoce mi columna PALCO PREMIER, pero insistió en que me hiciera a un lado en el camino, porque según esa persona, eso no es lo mío. Si hay beisbolistas que les llega la postulación después de 40 años, yo, que recién cumplí 51 años de actividad profesional como periodista. También tengo derecho a ser postulado. Ya hecha la deliberación, resulté ser postulado para ingresar al Salón de la Fama, cosa que les ardió a mis detractores, pero, en fin, recibí esa distinción, y lo demás, ya es historia. Me siento orgulloso de formar parte de ese selecto grupo de personalidades, que engrosan el Salón de la Fama del Deporte Municipal”.

YO, UN INMORTAL

“Para mi fue una gran satisfacción, y un enorme placer. Y más gusto me dio es que mi familia tomo como propio este triunfo, porque fue producto de muchos años de trabajo y esfuerzo. Mi señora, mis hijos, mis nietos, todos estaban felices y contentos. Si otra hubiera sido mi suerte, me daba igual, no me tocaba todavía, pero como a mi ya me tocó, solo puedo agradecer y con toda el alma el apoyo de mis familiares, colegas de profesión, y amigos como tú, que conocen mi trabajo y saben de que pasta estoy hecho. El ver mi nombre en un marco dentro del salón de la fama, me hace sentir importante, pues estoy codeándome con los inmortales. Y modestia aparte, está bien aplicado el término. Estoy con los inmortales”.

FIGURO ENTRE LOS GRANDES

“Que te puedo decir. No es cualquier cosa estar junto a glorias como el gran Julio César Chávez, el mejor boxeador de su generación en todo México, orgullosamente sinaloense. En cuanto al baseball, alternar con Oliver Pérez y el señor Juan Manuel Ley López, sin olvidar a Roy Campos Patterson, padre de mi compa José Carlos Campos, es un placer, un privilegio para mi estar junto a estos grandes. Aparte de los deportistas, también figuran Fausto Castaños, David Velázquez, Antonio Velázquez, y otros colegas, cuyo trabajo también es reconocido”.

HASTA QUE SE ME HIZO

“Después de recibir este reconocimiento, fui invitado a lanzar la primera bola en un partido de Baseball. Fue un deseo que siempre tuve, pero que jamás lo expresé de viva voz. De haber continuado en la actividad deportiva, o como director del periódico, le habría pedido a Juan Manuel Ley que me permitiese lanzar la primera bola en el inicio de la temporada de la liga invernal, y él sin chistar, me habría dicho que sí. Pero cuando el club me invitó a lanzar la primera bola en un juego de pelota, no la pensé dos veces. Ese sueño acariciado, por fin fue una realidad. Ya tengo terminado un libro donde narro la historia de Los Tomateros de Culiacán. Ahí se narrará la génesis del club Tomateros, cosa que pocos saben, lo que lo sabían, ya no están en este plano. El señor Alejo y Juan Manuel Ley platicaron conmigo acerca del surgimiento del club, en el año de 1965”.

ENTRE DESTAPES Y VIAJES

“También tengo en proceso otro libro sobre todo lo relativo a los gobernadores que desfilaron en el palacio de gobierno. Desde destapes hasta uno que otro escándalo. Lo que he visto en casi cuatro décadas de estar en el apasionante y tormentoso mundillo de la política. Esencialmente se tratará de los destapes para gobernador, desde la elección de Juan Millán, hasta Quirino. Nadie se salva. Hay muchas historias que contar en ese sentido. Dicho libro lo editará la Universidad Autónoma de Sinaloa. Y otro proyecto literario es acerca de los 65 países que he visitado de un tiempo a la fecha. Mis diarios de viaje serán redactados de manera distinta a todos aquellos que manejan esta temática. Lo mío si será algo diferente. Yo soy el vivo testimonio de que los viajes ilustran”.

ASIGNATURA PENDIENTE

“Mi esposa fue mi compañera de viaje, de hecho, ella me alentó a que recorriéramos el mundo. Ambos ya estábamos retirados de la actividad profesional, nos sobraba tiempo, y teníamos nuestros ahorritos más nuestra pensión. Con eso la hicimos para recorrer la legua. No quisiera morirme sin sacar este libro, que está lleno de anécdotas fascinantes”.

YO NO SOY PRESUMIDO

“No quiero exaltar el culto a la personalidad. La narrativa de mis viajes será distinta. He leído muchos libros sobre viajes, y pecan de mezclar el ego con la descripción de la situación, por ejemplo, que fulano de tal diga -Estamos abordando el Ferry que nos llevará al Río Mersey. Es algo magnífico- eso a mí me cae mal. Te puedo decir que recorrí medio mundo. Desde la Muralla China hasta la Patagonia, y créeme, que al relatar mis viajes no seré presuntuoso. Seré más ilustrativo, dando un dato útil, sin rallar en lo presumido ni en lo sangrón”.

SIN RASPAR MUEBLES

“La diferencia entre los cronistas deportivos actuales y los de mis tiempos es abismal. Agustín de Valdés nos daba chance de entrar a su cabina de transmisiones a todos aquellos periodistas que estábamos comenzando. Yo tuve el privilegio de que me convirtiera en su asistente de producción en las transmisiones de baseball que hacía por radio. Le preparaba el programa de apertura de cada juego, y también el show de los numeritos finales. Terminando el juego de baseball, en vez de irnos a casa, regresábamos al periódico a vaciar toda la información para que apareciera al día siguiente en el periódico, volvíamos antes del cierre de edición. Teníamos que llamar a Hermosillo para recibir, y también dar información de la jornada beisbolera de esa noche. Las líneas estaban saturadas, y teníamos que hacer escoleta hasta que se desocupara. Nada que ver con lo que se hace hoy en día. Un cronista deportivo actual, resume en dos parrafitos, lo que nosotros consignábamos en tres o cuatro cuartillas, además, les dan tratamiento VIP, cuando llegan al palco de transmisiones les sirven su bebida favorita, y monitorean el juego a través de su computadora. En lo que ellos dan y reciben información a través de internet. Nosotros teníamos que mandar cables y telex a Santo Domingo, Venezuela o Puerto Rico, incluso, la ciudad de México. No es crítica de mala leche, simplemente, los cronistas de la vieja escuela si nos la partíamos para sacar una nota. Para que no anden diciendo que obré de mala intención”.

A tal señor, tal honor. Con toda justicia a Jorge Luis Telles le dieron el lugar que se merece, dentro de la historia del deporte local. Es una lástima que gente envidiosa y castrosa no reconozca los méritos de este periodista, a quien no bajan de folletinero. A él los chismes le vienen guangos. Muchas felicidades al amigo Telles, para quien es un privilegio colaborar después de tantos años. Enhorabuena, y deja que los perros ladren, pues significa que estás avanzando. De ardor mueren los quemados. ¿Verdad?