PEOR QUE NOVIO DE PUEBLO
Por: Roberto Montoya Martínez
Erase que se era, un comediante exitoso, que labró una fortuna a base de esfuerzo. Un día encontró a quien iba a ser la dueña de sus quincenas. Conoció el amor, pero en él, fue fugaz y traicionero. Se tornó canalla lo que fue glorioso, pues su jaina se largó dejándolo sin dinero. Justo el pago de unas presentaciones, más algunas cosas de valor, fue lo que se llevó esta culta dama, que dejó a este amigo como La Magnífica, sin cosa alguna. ¿de quién estamos hablando? De Javier Carranza “El costeño”. Esta es su hoja de vida.
El “Costeño” es el nombre artístico del actor y comediante Javier Carranza, quien nació el 7 de febrero de 1977 en Acapulco, Guerrero. Es conocido por su humor sarcástico e irreverente. Venustiano Carranza era el nombre de su padre, quien fue cerrajero y ventrílocuo, según los reportes. De ahí, el famoso tuvo sus primeros acercamientos con la comedia.
En una entrevista con Matilde Obregón, el actor confesó que su papá, quien murió en 1981 en un accidente automovilístico, era amigo de Manuel “Loco” Valdez y Benito Castro. Javier Carranza, el “Costeño”, empezó a trabajar desde los 16 años en clubes nocturnos como maestro de ceremonias. Además, sabe de periodismo, poesía y música.
“Vengo porque Luis de Alba dice que eres bueno, pero ya van 4 noches y no me lo parece”, le dijo el escritor Manuel Rodríguez Ajenjo, quien lo animó a crear su personaje. El “Costeño”, personaje del actor, se dio a conocer, en 1998, en “Hoy”. Su humor y carisma lo convirtieron en uno de los comediantes favoritos de la TV.
Al Costeño lo dejaron como novio de pueblo. Vestido y alborotado. Esto no fue casualidad. Dado el comportamiento de la muchacha, que no era propio de una chica en vísperas de matrimoniarse, el comediante la increpó, y eso no le gustó. A fin de aleccionarlo, y de paso cobrarse a lo chino, mejor dicho, a lo cochino el tiempo que pasó con él, un día que Javier se fue a dar show, la niña se fue de la casa, llevándose $250,000 y una computadora portátil. Con tristeza el humorista comprobó que la chica lo acababa de engañar, estafar, timar, burlar, y robar. Le vio la cara. A pesar de haber sufrido su suprema ingratitud y su traición, no piensa ejercer acción legal en su contra. Su castigo se lo deja a Dios.
Al costeño le ha pasado de todo. El huracán Otis lo dejó sin casa y sin negocio, y para colmo, esta novia fugitiva lo deja en la vil Street. Lo bueno es que Javier toma las cosas por el lado amable. Lo material se recupera, no le pesa haber perdido la pasta. Lo que si le lastima en el alma es que la chava ha traicionado su confianza, abusó de su buena fe. A pesar de ello, El Costeño sigue teniendo un gran corazón. A manera de burla cruel, que la morra disfrute lo robado. Muchacha estúpida. No porque había lodo, tenía que revolcarse.
