SU SANGRE AUNQUE PLEBEYA, TAMBIÉN TIÑE DE ROJO
Por: Roberto Montoya Martínez
Esta vez Belinda no se midió. En medio de su más reciente tiradera, denostó en contra de la casta divina, ya que el que era su pareja la mandó a volar, no tanto porque no estuviera a su altura, sino que sabe de sobra que es una vampiresa aspiracionista. Lo ocurrido con las relaciones que la española tuvo con Lupillo Rivera y Cristian Nodal fueron el referente de este bato para decir se acabó. Este nuevo descalabro amoroso inspiró a la boba niña nice a decir le hasta la despedida en su más reciente sencillo. Aunque lo niegue, ella sangra por la herida. Échense este trompo al’ uña.
HERETOCROMÍA es el más reciente éxito de Belinda, donde le echa en cara a Gonzalo Hevia Balleres su clasismo e hipocresía. No obstante, le vomita todo su desprecio con una lírica demasiado elevada, toma como referencia el film LOS ARISTOGATOS para hacer mofa de la casta divina, que los relaciona con las piñatas, lindas por fuera, pero huecas y vacías por dentro. Esta oda al desprecio total a la aristocracia, es más que una tiradera, es una forma en que Belinda se enorgullece de venir de abajo, que lo poco que tiene se lo ha ganado por su esfuerzo y que no ha ocupado de bules para nadar. No pudo soportar el rechazo de la familia de su ex nomás por no venir de noble cuna, por ser una simple plebeya, pese a ser fashionista y modelo a seguir. En lo que unos aplauden su reacción al rechazo, otros lo ven como una rabieta tras saberse bateada por uno de los hombres más ricos del país, pues tiene como cimiento de su turbio historial amoroso. Como quien dice, la princesa del Pop fue despreciada por un sapo millonario, nomás porque tuvo la fortuna de ser hija del … pueblo.
Su sangre, aunque plebeya, también tiñe de rojo. Belinda al perder salió ganando, pues no solo ligó otro éxito musical, sino que también le dio con todo a la burguesía. Aunque ella argumenta que el pleito es con Gustavo, no a lo que representa, la intérprete de CACTUS no se midió y volcó todo su desprecio a la clase privilegiada. Aunque Belinda no nació en barrio pobre, tampoco es una potentada. Mientras esta tiradera le dé a ganar, poco le importa que le llamen resentida social. Genio y figura, hasta la sepultura.
