Agenda Política

Demoledor Impacto en la economía del Estado, el no pago de aguinaldo al personal de la UAS

 

= Preocupación generalizada, no solo de trabajadores

= Representa una derrama de mil millones de pesos

= Comercio, gastronomía y servicios, los más perjudicados

= Gobierno del Estado carece de recursos para su apoyo

= Hoy, el encuentro Rocha Moya-diputados locales

 

Jorge Luis Telles Salazar

 

La dispersión del aguinaldo en favor de los trabajadores de la Universidad Autónoma de Sinaloa -llámense académicos o administrativos – representa una derrama económica del orden de un mil millones de pesos, que se extiende a los 20 municipios de la entidad.

Su eventual incumplimiento, por ende, no solo significa un golpe demoledor en contra de quienes prestan sus servicios a nuestra máxima casa de estudios superiores, sino constituye un impacto brutal para la economía global de nuestro Estado, particularmente en segmentos muy ubicados como el comercio, el gastronómico, el turístico y algunos otros habitualmente beneficiados con el gasto de los universitarios.

Concretamente, es dinero que no entraría a los hogares de los trabajadores de la UAS, que no beneficiaría a sus familias; pero que tampoco reactivaría la maltrecha economía de la entidad, que mantiene depositadas sus esperanzas en el aguinaldo de los universitarios, que ciertamente constituye solo un sector de las fuerzas productivas; pero, es uno de los más importantes de Sinaloa.

Por eso, la preocupación no solo debe ser del personal académico, técnico y administrativo de la universidad, sino de otros muchos integrantes de la comunidad, a quienes también afectará con severidad la ausencia de este recurso específicamente durante las semanas que se avecinan.

Tan solo formular esta pregunta, puede resultar inquietante para los interesados; pero la respuesta podría ser aterradora: ¿habrá o no aguinaldo en la UAS?

Solo queda un camino: la paciente espera. Como la del santo Job.

Pendientes.

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Y bueno.

Por si sirve de consuelo, recordemos que no es la primera vez que, en estas épocas del año, la Universidad Autónoma de Sinaloa vive una situación similar.

Para nada.

Se trata, antes bien, de un escenario común, que habitualmente se resuelve de manera satisfactoria. Ocasiones ha habido, incluso, que el aguinaldo se deposita en los bancos hasta el mero día 24 de diciembre, todavía con indicaciones precisas de que se cobre a las 6 de la tarde, luego de prolongados periodos de incertidumbre.

Bueno sí; pero se ha cubierto y eso, a final de cuentas, viene a ser lo relevante y lo más importante para todos.

En esta ocasión, sin embargo, el panorama es mucho más tétrico, a partir de las declaraciones del mismo rector Jesús Madueña Molina, en el sentido de que “el recurso para la cobertura de las dos quincenas está garantizado”; pero que, para los aguinaldos “¡no tenemos un solo centavo!”.

Muy sincero el señor rector o poco tacto si quiere usted. Fregadísimos estarían los universitarios, si ni tan siquiera tuvieran seguro su salario quincenal.

Pero el saber que la UAS no tiene un centavo para la gratificación anual muy poco abona a la tranquilidad del personal, sabedor -universitario a final de cuentas – de

que se trata de una obligación legal que el patrón (en este caso la universidad) debe cumplir porque simple y sencillamente lo mandatan los convenios correspondientes, bajo el amparo de la Ley Federal de Trabajo y la propia Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Esbozar la posibilidad de que podría ser hasta marzo cuando se cubra el aguinaldo, tampoco es la mejor noticia para el personal. No recibirlo en esta época del año, frustra planes y proyectos, causa desilusión y también golpea, de paso, todo el engranaje de la economía estatal.

Así de sencillo.

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Bien.

En los cuatro años de su administración, el gobernador Rocha siempre ha salido en auxilio de la UAS y durante todo este periodo -que es coincidente con el de Madueña – ha logrado el cumplimiento de los objetivos en beneficio de la institución.

Ahora, lamentablemente, las finanzas estatales no están precisamente en las mejores condiciones como para cantar el apoyo a la universidad: la situación de inseguridad le ha generado cuantiosos gastos al Estado, a los que hay que agregar el pago de los adeudos fiscales de la UAS al SAT; la multa por mala aplicación de auditorias del gobierno pasado; los respaldos para la comercialización del maíz y los créditos bancarios para echar a rodar el llamado Plan de Sinaloa.

Tampoco hay dinero en el gobierno estatal.

El propio gobernador lo dijo, recientemente, con todas sus letras: “siempre que hemos podido, hemos apoyado a la UAS; pero ahora las circunstancias no son las más favorables”.

Aún así, no todo está perdido: Rubén Rocha ha instruido a su secretario de Administración y Finanzas a buscar el resquicio del cual pueda surgir un recurso para la Universidad. En el curso de la semana se entrevistó con Mario Delgado, el secretario de Educación Pública del gobierno federal y llevará el tema hasta la instancia suprema: la presidenta Claudia Sheinbaum.

Insistimos: compleja, delicada, dificilísima la situación financiera de la UAS; pero, como reseñan nuestros compañeros de la crónica deportiva: “todavía no cae el último out”.

Atentos pues.