FIN DE TEMPORADA

 

Por: Roberto Montoya Martínez

A cada capillita le llega su fiestecita. Y eso le pasó a QUIÉN ES LA MÁSCARA, cuya temporada acaba de terminar. A pesar de que llevaron más celebridades que en temporadas anteriores, LA GRANJA VIP les pegó una tunda de perro bailarín, y los números no mienten. Pero al menos, este programa no se vale del mitote barato y vulgar para generar audiencia. Échense este trompo al’ uña.

 

El reality con el que Televisa despide el año, terminó sus transmisiones, cargando con el lastre de su competidor, que esta vez, se los llevó al baile. Anahí, Juanpa Zurita, Carlos Rivera y Ana Brenda Contreras, hicieron hasta lo imposible para atraerla atención de sus enajenados televidentes, pero la más de las veces, no daban pie con bola al querer adivinar quienes eran los que estaban debajo de sus disfraces. En la última entrega de la temporada, Paulina Goto resultó ser la ganadora, ya que supo bien cuidar a Tropi Coco, personaje con el que participó dejando atrás a Gabriel Soto, que era un Carro Ñero, no es insulto, así se llamaba su personaje. A pesar de ser eclipsados por la televisora del Ajusco, sacaron la tarea. Sus televidentes orgánicos quedaron más que contentos. El resto prefirió el arguende, la bronca y el escándalo. El gusto se rompe en géneros.

 

QUIÉN ES LA MÁSCARA tuvo un decoroso fin de temporada. Lo que pudo haber sido factor también para el detrimento de la falta de rating, fue la ausencia de Martha Higareda, que con todo y sus mentiras, cae bien y le da un toque de picardía al crew de investigadores. Esperemos que, en la próxima temporada, no solo ella esté de regreso, sino que evite otra vapuleada por parte de Azteca, que esta vez les dio hasta con la cubeta. Ya saben cual es el remedio: Para matar a la chinche, hay que quemar el petate.