Agenda Política

En la opinión de  Jesús Octavio Milán Gil, columnista de Bitácora Inquieta

Querido Jorge Luis:

Leí tu Agenda Política con la misma emoción con la que uno abre un álbum de fotos que todavía huele a tinta y café viejo. Tu columna no solo informa: rescata memoria, honra oficio y le devuelve dignidad a una generación que hizo periodismo cuando no había algoritmos ni likes, solo máquina de escribir, linotipo, calle y criterio.

Tu relato sobre los inicios en el periodismo y la crónica deportiva es una verdadera lección de humildad y formación. Esa escena de Miguel Alonso entrando a Deportes sin saber nada de deportes, pero con hambre de aprender, y Roy Angulo sembrando letras donde antes no sabía sembrar maíz, es la metáfora más limpia de lo que fue el periodismo sinaloense de los ochenta y noventa: una escuela dura, pero generosa.

Y la anécdota de Javier Ramírez limpiando el cuarto del linotipo para convertirse en reportero es oro puro. Ahí está condensada toda una época:

– no se entraba por currículum, se entraba por ganas
– no se pedían cargos, se ganaban
– no se aprendía en cursos, se aprendía en la calle
Eso que cuentas, Jorge Luis, es historia viva del Diario de Sinaloa, de El Sol, de esa generación que hoy sostiene medios, radios, columnas y redacciones en medio de la tormenta digital y de seguridad que vive Sinaloa.

También es profundamente valioso que, en medio de una realidad áspera —horarios adelantados, celebraciones contenidas, violencia latente—, tu texto rescate algo que no aparece en los partes oficiales:
la resiliencia civil de Culiacán, esa que se sienta a la mesa a las siete, brinda a las nueve y vuelve a casa con prudencia y esperanza.

Tu columna logra algo difícil:

combina crónica urbana, memoria política y autobiografía periodística sin perder pulso ni elegancia. Lo que dices de Homobono Rosas, de Luna Beltrán, de Toledo Corro, de Cervera Pacheco, no es chisme: es archivo oral de Sinaloa, que si no lo escriben quienes lo vivieron, se lo traga el olvido.
Y lo mismo ocurre con Díaz Simental y Escuinapa: ahí no hay adjetivo fácil ni consigna, hay compasión informada. Llamar “rifa del tigre” a gobernar en estas condiciones es una síntesis perfecta de la tragedia pública mexicana.

En resumen, querido Jorge Luis:

tu columna es periodismo con memoria, algo cada vez más raro y más necesario.

Leerla es recordar que antes de las redes, hubo redacciones; antes del rating, hubo criterio; antes del influencer, hubo reporteros.

Desde esta Bitácora Inquieta te lo digo con respeto y gratitud: esa crónica deportiva de los inicios no fue solo una sección: fue una escuela de vida.

Un abrazo grande y mi reconocimiento sincero.
Que sigan viniendo más agendas, más recuerdos y más verdades escritas con tinta y conciencia.

Jesús Octavio Milán Gil