AHORA SI HUARACHE, YA TE COMPRARON TU CORREA
Por: Roberto Montoya Martínez
LO DIJO MONTOYA, en su celebérrima sección MERCADO DE LÁGRIMAS, presenta un episodio más del melodrama intitulado, TE SALVASTE DEL RAYO, NO DE LA RAYA. De la fecunda pluma de Casimiro Buenavista. Una afamada actriz creyó haber librado un escollo legal, pero para su desgracia, se cambió al juez de la causa, aunado a que el delito por el que se le acusa se persigue de oficio, ha sido vinculada a proceso. No pisará el bote, a menos que siga incurriendo en falsedad de declaraciones. Ya no se quiere acordar. Hasta el mojito que se bebió, le supo amargo. Pongan ojo al parche.
Livia Brito vuelve a ser requerida por las autoridades, ya que falseó declaraciones en el proceso que se le sigue por haber atrasado al fotógrafo Ernesto Zepeda, que aún sigue sentado, esperando a que se le haga justicia. Como ustedes recordarán, en plena pandemia del Covid 19, hace 6 años, presente lo tengo yo, en el bello puerto de Cancún, la actriz cubana no solo agarró a cates al paparazzi con la ayuda del que fuera su sayo, sino que le incautaron el equipó, aduciendo que estaban invadiendo su privacidad. Este caso digno para que lo tome Perry Mason, pues no solo el fotógrafo agraviado no ve la suya, sino que la protagonista de LA PILOTO, se vale de su fama para seguir haciendo de las suyas con total impunidad. A ver que cara pone ante los tribunales, esperemos que no haga gala de sus dotes histriónicas, porque esto no es una telenovela, es la vida real.
Ahora sí huarache, ya te compraron tu correa. Aunque no quiera, Livia Brito tendrá que decir la verdad, aunque le duela el codo, digo, por los morlacos que tendrá que pagar. Tan fácil que hubiera sido reparar el daño ocasionado a tiempo, y evitarse tanto desgaste en los juzgados. La decisión es tuya chica. O la bebes, o la derramas.
