MERLÍN
Por: Roberto Montoya Martínez
Este mundial nos regaló uno de los momentos más tiernos y divertidos. No me estoy haciendo pato. ¡Di en el clavo! Cobró presencia un pato. ¿Será acaso Donald? ¡No! ¿el pato Lucas? ¡Tampoco! ¿Hugo, Paco, Luis?¡Menos! Es un Patito simpático ataviado con el uniforme de la selección mexicana de Futbol. Quien iba a decir que un palmípedo sería la sensación de las redes sociales. Échense este trompo al’ uña.
En un Mundial donde las grandes figuras suelen ser los futbolistas, un peculiar personaje de plumas blancas ha logrado robarse los reflectores. Se trata de Merlín, un pato doméstico que se ha convertido en un fenómeno viral y en la mascota no oficial de la afición mexicana durante la Copa del Mundo 2026.
La fama de Merlín comenzó tras la victoria de México sobre Sudáfrica en el partido inaugural del torneo. Mientras miles de aficionados celebraban en las calles de la capital, el pato apareció caminando tranquilamente entre la multitud vestido con una playera de la Selección Mexicana y pequeñas protecciones en sus patas. Las imágenes fueron compartidas en redes sociales y, en cuestión de horas, dieron la vuelta al mundo.
Sin embargo, para quienes frecuentan el Centro Histórico de la Ciudad de México, Merlín no era ningún desconocido. El ave acompaña habitualmente a su dueña, Carla Gómez, y a su hijo Cristian mientras venden bebidas en distintos puntos de la ciudad. Su carácter dócil y su costumbre de seguir a la familia a todas partes ya lo habían convertido en una pequeña celebridad local.
El revuelo generado por Merlín ha sido tal que miles de usuarios en internet han pedido que sea considerado la verdadera mascota del Mundial. Los comentarios destacan su simpatía, su peculiar atuendo y el hecho de representar el espíritu festivo y espontáneo de los aficionados mexicanos. En redes sociales abundan los memes, ilustraciones y mensajes de apoyo para el popular pato.
La repercusión también llamó la atención de la FIFA. Diversos medios reportaron que representantes del organismo contactaron a los dueños de Merlín para participar en sesiones fotográficas y actividades promocionales relacionadas con el torneo. Incluso se especuló sobre la posibilidad de incorporarlo a eventos oficiales del Mundial.
A sus dos años de edad, Merlín ha pasado de ser un acompañante familiar en las calles capitalinas a convertirse en uno de los símbolos más comentados de la justa mundialista. Su historia demuestra que, en ocasiones, los héroes más entrañables del deporte no están dentro de la cancha, sino caminando entre la afición. Su fama ha trascendido que hasta fue a la televisión, recibiendo trato de estrella de la pantalla. Lo que no hizo la mascota oficial del mundial lo hizo un patito, que con su ternura intensificó nuestra pasión mundialista.
Lo que comenzó como una escena curiosa terminó transformándose en un fenómeno nacional. Y mientras el balón sigue rodando en el Mundial 2026, México ya tiene un ídolo inesperado: un pato llamado Merlín que, con cada paso, sigue conquistando corazones.
