QUIEN MATA A PUÑALADAS NO PUEDE MORIR A BESOS

Por: Roberto Montoya Martínez

LO DIJO MONTOYA. En su sección institucional MERCADO DE LÁGRIMAS, presenta un episodio más de NO QUE NO TRONABAS PISTOLITA. De la autoría de susana Horia. Por fin Se le hizo justicia a un paparazzi, que fue despojado de sus fierros, solo porque una estrella del canal de las estrellas no quería ser retratada. Ahora esta niña tendrá que pagarle hasta la risa, pues ya fueron seis años de desencuentros, mentiras y evasivas. Si bien dicen, la justicia tarda, pero llega. Échense este trompo al’ uña.

 

A Livia Brito le cayó el chahuiztrle. Por fin se resignó a su suerte, y tendrá que soltar la mosca para resarcir el daño ocasionado a Ernesto Zepeda, que por fin puede pagar albricias por ser tan afortunado. La actriz cubana tendrá que darle al fotógrafo un millón de pesos por concepto de daños y perjuicios, incluido el despojo que sufrió de su equipo de trabajo aquella tarde negra. Livia tuvo que pagar sola el pato, ya que quien fuera su pareja se lavó las manos como Poncio Pilatos, dejando a la cubana con todo el paquete. Que vaya hablando con los ejecutivos de Televisa para que le den rotación en proyectos, pues dudamos que ese millón de pesos los pague de un pajuelazo. Soporta mi niña. El que la hace, la paga.

 

Quien mata a puñaladas, no puede morir a besos. Livia Brito ya recibió su merecido, úes no solo se va a poner guapa, sino que enfrentara los cargos de falsedad de declaraciones. No pisará la cárcel, pero tampoco saldrá del país, pues debe firmar a la peni cada semana, por algo metió un amparo, porque si le dan fresco bote, no podrá pagarle al camarada. Con que baraja perdió. Enhorabuena a Ernesto. Hasta que le hizo al salado.