Otra vez la burra al maíz
Por: Roberto Montoya Martínez
A Más no haya como llenar tiempo aire, y volvió a poner en rotación una telenovela que ya transmitió hace algún tiempo. Tan estrecho tienen su criterio como para no explorar la videoteca de Azteca. Quizá no todas sus producciones llegaron a triunfar, pero al menos que la gente conozca lo que tiene el acervo de la televisora del Ajusco, no circunscribiéndose a determinadas producciones. Para no ir más lejos, que rescaten las novelas históricas que se realizaron cuando era IMEVISIÓN. Lo dicho, se les cerró el mundo. La mula es mula, y cuando patea recula. Échense este trompo al’ uña.
La televisión mexicana continúa recurriendo a sus producciones del pasado para reencontrarse con el público. En esta ocasión, Vivir a Destiempo, telenovela realizada por TV Azteca en 2013, vuelve a transmitirse por a más, lo que representa una oportunidad para recordar una historia que tuvo como protagonista a la inolvidable Edith González, acompañada por un elenco encabezado también por Humberto Zurita y Ramiro Fumazoni.
Sin embargo, más allá de la nostalgia que despierta esta retransmisión, surge una pregunta que merece plantearse: ¿por qué no explorar con mayor amplitud la videoteca de TV Azteca, una empresa que durante aproximadamente 15 años produjo telenovelas y series que forman parte de la historia reciente de la televisión mexicana?
La expresión popular que da título a este artículo, Otra vez la burra al maíz, viene a cuento ante el empeño de insistir en los mismos contenidos, como si no existieran otras producciones capaces de despertar el interés de la audiencia. Repetir no necesariamente es malo; el problema aparece cuando la repetición se convierte en la fórmula habitual y deja de lado la oportunidad de rescatar historias que llevan años esperando una nueva exhibición.
Una historia de amor que llega a destiempo
Producida por Fides Velasco y con historia original de Eric Vonn, Vivir a Destiempo presenta la vida de Paula Duarte, interpretada por Edith González, una mujer que lleva 22 años casada con Rogelio Bermúdez, personaje encarnado por Humberto Zurita.
El matrimonio está lejos de ser feliz. Rogelio es un hombre dominante, egoísta y machista que ha reducido la autonomía de Paula, quien vive atrapada entre las exigencias de su esposo, los problemas familiares y las responsabilidades de su hogar.
El rumbo de su existencia cambia cuando vuelve a encontrarse con Alejandro Monroy, interpretado por Ramiro Fumazoni, su antiguo novio de la universidad. El pasado sentimental de ambos quedó marcado por una separación que nunca terminó de cerrar las heridas.
El reencuentro despierta sentimientos que parecían olvidados, pero también enfrenta a los protagonistas con decisiones difíciles. Paula tiene una familia y una vida construida durante más de dos décadas, mientras Alejandro también debe resolver sus propios conflictos personales.
La telenovela desarrolla así una trama de amores inconclusos, infidelidades, conflictos familiares y la posibilidad de recuperar la felicidad cuando parece que las oportunidades ya han pasado. Al mismo tiempo, aborda temas como la violencia intrafamiliar, la autoestima y la necesidad de que una mujer reconozca su propio valor. El elenco se complementa con las actuaciones de Andrea Noli, Wendy de los Cobos, Martha Verduzco, Juan Manuel Bernal, Verónica Merchant y Gabriela Roel, entre otros intérpretes.
La videoteca de Azteca merece una segunda oportunidad
La retransmisión de Vivir a Destiempo permite plantear una reflexión sobre la estrategia de programación de TV Azteca. Si bien recuperar producciones conocidas puede representar una apuesta segura para atraer a los espectadores, también sería conveniente mirar más allá de los títulos que han tenido mayor exposición.
Durante su etapa de producción de ficción, la televisora del Ajusco desarrolló numerosas telenovelas y series que merecen ser revisadas por las nuevas generaciones y redescubiertas por quienes siguieron su trayectoria desde sus primeros años. ¿Por qué limitar la oferta a un grupo reducido de historias cuando existe un catálogo más amplio que podría alimentar la programación de a más?
Producciones como Mirada de Mujer, Nada Personal, La Chacala, Cuando seas mía, Amor en custodia y Emperatriz, por mencionar algunos títulos, forman parte de una etapa importante de la ficción televisiva de TV Azteca. Cada una tuvo sus propios argumentos, intérpretes y propuestas narrativas, y constituye una muestra de la diversidad de historias que llegó a ofrecer la empresa. La recuperación de ese material podría traducirse en ciclos temáticos, temporadas de clásicos, homenajes a figuras de la actuación y espacios dedicados a producciones que, pese al paso de los años, conservan interés para el público.
Por supuesto, la programación debe considerar los derechos de exhibición, la disponibilidad de las grabaciones y las condiciones técnicas de cada producción. No obstante, contar con una videoteca representa una oportunidad que vale la pena aprovechar con una visión más amplia. La televisión no solamente tiene la responsabilidad de estrenar contenidos: también puede preservar, difundir y poner en perspectiva las obras que construyeron su identidad.
Edith González, una presencia que permanece
El regreso de Vivir a Destiempo tiene, además, un significado especial: permite recordar a Edith González, actriz que falleció el 13 de junio de 2019 y cuya trayectoria dejó una huella importante en la televisión mexicana. Su interpretación de Paula Duarte muestra a una mujer que debe enfrentarse a una relación desgastada y recuperar la confianza en sí misma. Más allá de los conflictos sentimentales propios del melodrama, el personaje encuentra en su lucha personal uno de los ejes centrales de la historia.
Edith González construyó una carrera que abarcó distintas etapas de la televisión, el teatro y el cine. Por ello, cada retransmisión de sus trabajos representa una oportunidad para que el público vuelva a apreciar su capacidad interpretativa y para que nuevas audiencias conozcan el legado de una actriz que ya no está físicamente entre nosotros, pero cuya obra continúa disponible en la memoria audiovisual. Recordarla a través de sus personajes es también reconocer la importancia de conservar y difundir las producciones en las que participó.
Más que repetir, recuperar la memoria televisiva
El regreso de Vivir a Destiempo por a más puede ser bien recibido por quienes disfrutaron de la historia original y por quienes desean acercarse a ella por primera vez. Pero también debería servir como punto de partida para una conversación más amplia sobre el futuro de los archivos televisivos. TV Azteca tiene la posibilidad de convertir su catálogo en una ventana hacia distintas épocas de su producción dramática, recuperando historias, actores y propuestas que merecen una nueva oportunidad frente a las audiencias.
La nostalgia tiene su valor, pero no debería convertirse en la única razón para volver a programar una telenovela. También existe el interés cultural, la memoria de una industria y la posibilidad de mostrar cómo han cambiado las historias y los personajes de la televisión mexicana.
En definitiva, Vivir a Destiempo no solamente regresa con su relato de amores que se reencuentran cuando la vida parece haber tomado otro rumbo. Su retransmisión invita a preguntarse cuántas otras historias esperan todavía su turno para volver a la pantalla.
Porque, en televisión, algunas historias pueden regresar muchos años después de su estreno. Y quizá haya llegado el momento de que la videoteca de Azteca tenga una presencia mucho más amplia en la programación, para que el público no solamente vuelva a ver lo que ya conoce, sino que también descubra todo aquello que aún permanece en el archivo, pues hay producciones que no se repiten ni por despistar.
