A COMER Y A MISA UNA VEZ SE AVISA
Por: Roberto Montoya Martínez
LO DIJO MONTOYA, en su gustada sección MERCADO DE LÁGRIMAS, presenta otro episodio más de, AL QUE LE PIQUE, PUES QUE SE RASQUE. De la pluma precoz de Chamaco Niño de Rivera. El conejo malo cumplió su amenaza. No solo cantó en el Súper Tazón, sino que incomodó al presidente de ideología conservadora del gabacho, que se atrevió a decir que el boricua no canta, pues no se le entiende ni jota. Lo hecho por este bato no fue un simple concierto, sino todo un performance, que proyectó un mensaje poderoso, demostrando que se le hace chico el mar para bebérselo de un trago. Échense este trompo al’ uña.
Bad Bunny lo hizo de nuevo. No solo causó expectación en los Grammy’s, sino que levantó la polvareda en su presentación en el medio tiempo del Súper Tazón. Benito Martínez Ocasio, verdadero nombre del cantante, hizo un espectáculo memorable, donde se envió un mensaje de empoderamiento, resiliencia y amor. Ese show fue más visto que el juego en sí, más que nada porque el conejo malo cantó en español en su presentación, nomás pa’ darle en la torre a Donald Trump, que, al modo, vociferó en contra el artista, diciendo que fue un insulto su presencia en ese evento. Eduardo Verástegui, que ya se había subido al tren del mame, también descalificó a Benito, insistiendo en que su música es basura, y que su sola presencia da asco. Ricky Martín y Lady Gaga acompañaron al boricua, que demostró que, con unión y solidaridad, la comunidad latina se hace más fuerte. Una crítica abierta al ICE y un desafío a las políticas migratorias del gobierno norteamericano, fueron la constante en este show, donde Bad Bunny evidenció su orgullo de ser puertorriqueño y latino. Fue más la gente que quedó complacida que los que estuvieron inconformes. Aunque el mensaje tuvo un cariz progresista, el trasfondo tiene un significado universal: Que la constante no sea el odio, sino el amor.
A comer y a misa, solo una vez se avisa. Bad Bunny atendió el llamado a tiempo de la NFL, pues sabía que iba a beneficiar a su carrera artística. Tal vez el amigo no cante como Enrico Caruso, pero es todo un líder de masas, que demostró con creces que los sueños se cumplen. Quien iba a decir que un empleado de supermercado, se convirtió a la postre en un artista global. Habrá a quien le guste, habrá a quien no. Lo que no se niega es que Benito sabe como ganarse al público, no solo con talento, sino con humildad y respeto. ¿Cómo le quedó el ojo Mister Trump?
