BITÁCORA INQUIETA
¡Señoras y señores, llegó la hora de la verdad!
El Estadio Azteca está listo para vivir otra de esas noches que terminan convertidas en leyenda. Noventa mil gargantas harán temblar las tribunas mientras once mexicanos buscarán escribir una página más en la historia del futbol nacional frente a una de las potencias del planeta.
No hay margen para el error. Es ganar o regresar a casa.
Sobre el papel, Inglaterra llega con una ligera ventaja. Tiene una de las plantillas más completas del torneo, futbolistas acostumbrados a disputar las grandes finales de Europa y figuras capaces de cambiar un partido en una sola jugada. Harry Kane representa el gol; Jude Bellingham, el talento y la personalidad para manejar los tiempos del encuentro.
Pero el futbol nunca ha entendido de pronósticos escritos con tinta permanente.
Porque enfrente estará un México que llega invicto, con paso perfecto, sin recibir un solo gol en todo el Mundial y respaldado por un escenario que pesa como pocos en el planeta: el Estadio Azteca, la altura de la Ciudad de México y una afición que convierte cada recuperación del balón en un rugido y cada ataque en una explosión de esperanza.
Espero un partido intenso, táctico, de esos que se juegan con la cabeza, con el corazón y con el alma.
Mi pronóstico es un empate 1-1 al finalizar los 90 minutos.
Las claves serán claras: mantener el extraordinario orden defensivo que ha distinguido a México durante toda la Copa del Mundo; cerrar los espacios para impedir que Harry Kane encuentre oportunidades dentro del área y limitar la influencia de Jude Bellingham en la construcción del juego inglés.
Los primeros treinta minutos pueden marcar el destino del encuentro. Ahí México deberá imponer intensidad, velocidad y presión alta, aprovechando la altura y el respaldo de una tribuna que jugará su propio partido.
Si Inglaterra consigue monopolizar la posesión del balón y hacer valer la enorme calidad técnica de sus futbolistas, tendrá argumentos suficientes para llevarse el triunfo por la mínima diferencia.
Pero tengo la impresión de que esta noche será distinta.
Creo que el partido se irá al tiempo extra.
Y ahí, cuando el cansancio haga más pesadas las piernas que la camiseta, cuando cada balón dividido valga una clasificación y el corazón empiece a jugar por encima del físico, aparecerá ese instante que todo país sueña vivir.
Mi apuesta personal es que México encontrará el gol de la victoria en el tiempo suplementario.
México 2-1 Inglaterra.
Y si ese momento llega… que se prepare el Azteca. Porque habrá un grito que recorrerá todo el país, desde el Río Bravo hasta el Suchiate, un grito que cruzará océanos y hará vibrar a millones de mexicanos dentro y fuera de nuestras fronteras.
¡Gooooooooool de México! ¡México está en los cuartos de final! ¡Que lo escuche el mundo entero!
