MUCHO DOLOR

 

Cuando fallece alguien, y luego o muy pronto su pareja lo hace también, qué desespero y dolor para los más cercanos, para los hijos y nietos, sobre todo.

Se dejan escuchar muchas frases como: “Rapidito vino por él o por ella” o “Se quiso ir, porque no aguantó sin el otro” y muchas más, pero repito, para los que se quedan, es lo más fuerte.

Porque ellos, de alguna manera, ya no tienen dolor; ellos, de cierta forma, ya no sufren. Ahora descansan para siempre. Y siempre será el consuelo de los que se quedan; no muy convencidos, pero lo alcanzan a entender.

Tengo unos buenos amigos, de esos que realmente lo son. Ellos perdieron al jefe hace menos de 3 meses y justo ahora, se va el pilar de en medio, la señora que lideró, por 50 años un matrimonio bonito; habría qué imaginar lo que está pasando por el corazón de esta familia.

En lo personal, puedo decirles que, los designios de Dios, son perfectos, Él sabe porque nos manda dolores de ese tipo y tan frecuentes, tan cercanos; está complicado para muchos porque si tienen una fe muy enclenque, hasta reniegan de la Divinidad.

La vida es así. No sabemos cómo habremos de despedirnos de nuestros padres, de nuestros hermanos. A cuántas personas hemos de despedir antes de que nos vayamos nosotros, eso no lo sabemos. Porque si supiéramos esa nota, qué difícil sería poder entregar el equipo, ya con el conocimiento de lo que habrá de ocurrir.

Ahora sólo quiero que mis amigos estén con toda la calma, que despidan a su Pilar de en medio, la depositen ahí, donde hace menos de 3 meses dejaran al jefe de la familia; pero el dolor, se tiene que sentir; el duelo se tiene que vivir; y así debe ser.

En ocasiones nos piden que hagamos oración por las personas que están enfermas; y es bien sencillo hacerlo, entre muchas ventajas, podemos hacerlo desde la intimidad de la casa, donde sea. Pero ahora quiero elevar las plegarias, las más fuertes, para los que están despidiendo a su gran ejemplo, a quien los dirigió por muchos años.

Lo que están viviendo no es fácil, perder a dos seres queridos con tanta cercanía; pero me imagino que Diosito les dará las fuerzas necesarias para soportar este gran dolor que están padeciendo, viviendo y soportando.

Ánimo familia, a despedir con honores a quien los parió y educó con mucha entereza, con mucha fortaleza y mucha dignidad. Eso caracterizó a la jefa que hoy se va.