APELLIDOS
Qué importante es hacer periodismo de utilidad, que sirva a los demás. Hoy quiero hablarles en relación a los apellidos que escuchamos, que tenemos, que utilizamos cotidianamente y como es el origen de éstos.
En el pasado, desde que se tiene registro de la humanidad, no había apellidos, lo marca en el libro más vendido en el mundo (La biblia, de hecho, viene del vocablo Biblión, que en griego es libro) no aparecen los apellidos de nadie, simplemente se hablaba de los nombre, pero se fue complicando porque se repetían los nombres y cuando se debía llevar algún mensaje u objeto, se preguntaba a quién iba dirigido, de ahí que se necesitaba, ya, un distintivo más particular.
Uno de los ejemplos que se podrían utilizar, para darle más creatividad y facilidad al entenderlo, es cuando los mensajeros preguntaban ¿A qué Juan, debo llevar el presente objeto? Se le respondía, al del Valle, perfecto, porque al del Monte, se le entregó lo mismo la semana pasada; estos apellidos (Del Valle o Del Monte) surgieron como resultado de los lugares de donde vivían estas personas, se les llama apellidos topónimos, porque la toponimia estudia la procedencia de los nombres propios de un lugar. Aquí en esta categoría están, también, los apellidos Cuevas, Arroyo, Peña y muchos más.
Mientras que, Toledo, Madrid, entre otros muchos, hacen referencia a lugares de procedencia de una ciudad de España; otros apellidos se originan de una peculiaridad arquitectónica: si tu antepasado vivía cerca de alguna Torres, así era tu apellido, o cerca de alguna Fuentes, de igual forma, detrás de una iglesia, al cruzar un puente, bueno, así sucesivamente.
Los oficios, también otorgaron apellido a muchos hace muchos años, imagina si alguien era labrador, o pastor, monje, herrero u otra actividad que se le podía adjudicar un distintivo singular, como lo es ahora los apellidos. Habría que tomar en cuenta que, todo esto ocurre durante la edad media, que es cuando la población se vuelve más compleja y su identificación se complica mucho.
También de las características físicas de una persona, es como se asignaba el distintivo: si no era casado, entonces era soltero; si no tenía pelo, entonces era calvo; si no era castaño, era rubio. Es así como también se le dio importancia a los que tenías alguna peculiaridad en su físico.
Quiero hacer referencia a los apellidos más curiosos, y es que me incluye a mí; los que terminan en Z, eso significa que, es hijo de… …en este caso Rodríguez, hijo de Rodrigo; González, hijo de Gonzalo; Martínez, hijo de Martín. Y así, sucesivamente.
Bueno, la finalidad era diferenciar una persona de otra, para que hubiera menos confusiones de lo posible. Aunque con el tiempo, estos apellidos tomaron un carácter hereditario y pasaron de generación en generación, con el propósito de identificar, no sólo personas, sino familias.
Es muy interesante el origen de lo que, de común o cotidianamente, utilizamos, saber cuándo y por qué se dieron estos fenómenos que ahora nos marcan en la vida y los utilizamos de manera “normal”, aunque no siempre existieron.
Repito que es muy grato poder hacer periodismo de utilidad, deseoso de que el presente sirva de algo, ahí les dejo esta reflexión.
