ADOPCIÓN CON GUSTO

Con muy malas noticias, los últimos días, casi todos los que tenemos una pluma en la mano nos hemos estado apuntando para escribir, respecto de lo que vemos, lo que sentimos, lo que nos afecta y lamentamos. Pero no todo es negativo en Culiacán, déjeme decirle por qué.

Hace un mes que llovió a cántaros en Culiacán, con mucho aire y el tiempo que estuvo cayendo agua del cielo, fue considerable; dirían los expertos que fueron muchos milímetros de agua los que cayeron. Fue el día 19 de agosto, fue lunes. 

Con esa lluvia de la tarde, tuvimos la oportunidad de recabar mucha agua para las presas, pero no sólo eso, somos muchos quienes aprovechamos estos momentos de lluvia para lavar las terrazas, salir a limpiar las coladeras de los tubos pluviales, para que circule el agua de manera eficiente.

En lo personal, después de lavar la parte del techo, me pasé a la banqueta, donde hay un árbol muy frondoso, que cuando hace sol, nos cubre de manera impresionante y sirve de nido para algunos pajaritos que, por la mañana, cantan muy bonito.

Pues ahí, en ese árbol, había un nido de las Palomas Güilotas, fue que un pajarito de ese nido, cayó a mi banqueta, a la que yo quería limpiar de las hojitas, para que no se manchara el piso. Apenas se salvó de la escoba ruda que traía con la intención de quitar todas las hojas y mojadas se complica más, es por eso que la fuerza que le estaba imprimiendo a esa actividad era mucho más de lo que normalmente de requiere.

Ya estaba a punto de dar el escobazo, cuando miré a un bulto de color obscuro, pero echo bolas ahí, en el piso; apenas se movió y lo noté, pese a que andaba todo mojado, hasta en la cara, logré ubicar al pajarito. Solté la escoba, de inmediato y me dirigí a la cochera por un trapo o algo que lo cubriera, de inmediato hago entrega a mi hija del pobre animalito que, después de eso, se había quedado sin casa y sin familia.

Lo colocamos en un guare de tortillas, y de los trapitos con que limpiamos el automóvil, ya se armó el nidito que suplía al que el ventarrón se llevó.

Poco a poco, se ha ido integrando a la familia, sólo que existe un riesgo latente, la “Pancha”, que es una perrita de 4 ó 5 años, pero que tiene 2 años y medio en casa, se lame los bigotes cada que lo ve cerca de ella. Todo parece indicar, que sí, se lo quiere comer.

El pajarito de llama Ignacio Ayende Hoja Ceca, y de alguna manera ya nos hace caso de esa forma. Yo le digo, “Nachito”, y voltea y hace ruido de inmediato, mientras que la “Pancha”, se pone celosa, porque ella llegó primero. De hecho, a mi hija, que es la que le ha dado de comer por todo este tiempo, en la mañana y en la noche, es la que más se identifica con el “Nachito”

Hay mucho qué hacer para no estar pensando siempre en la violencia que impera en la ciudad, son muchas las actividades que se puede adoptar desde el claustro que nos inducen quienes mandan en este país. Pero debemos liberar nuestras ideas y hacer lo que nos haga ser felices. Aquí en casa, estamos bien, gracias a Dios y a que queremos estar así.

Y ustedes, ¿Qué harían si pudieran adoptar a un animalito?