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- Solidaridad, dominador común
Por Antonio Velázquez Zárate
Aún sin dar muchas señas de ser un equipo bien aceitado, que nos haga pensar en codearse con los grandes, ni por asomo, el triunfo de México ante Canadá el valioso por el simple hecho de sacudirse la malaria ante los del muy al norte de América, basando su victoria ante todo por la solidaridad mostrada, que, sumada a la intensidad, sin ser dueño de la pelota, no dejó a los canadienses acercarse al marco con el sello de peligro inminente.
De hecho, nos sorprendió que alineará desde el arranque a los dos centros delanteros más productivos del momento, Santiago Giménez y Raúl Jiménez, se supone en un claro intento de tener mayor proyección ofensiva, en realidad no fue asi, pero, sin duda alguna, por lo menos es nuestro punto de vista, la presencia se ambos valió la pena desde la perspectiva defensiva, empezando por inquietar a la zaga canadiense, pero ante todo, debemos valorar el sacrificio de ambos al bajar no solo a media cancha sino hasta la propia área mexicana a defender.
En el fútbol, hay un término al que se le llama, marcaje de presencia, que consiste en sin tener el oficio defensivo, estar simplemente pegado a un jugador en posición de receptor, de estorbar pues, de no darle libertad alguna. Ambos y en general todo el equipo cumplió ese papel con creces.
Jugadores como Alvarado y Vega, cuya tendencia es más ofensiva que defensiva, no pararon en su afán de no solo marcar, sino de quitarles la pelota a los canadienses, aunque, dicho sea de paso, con proyecciones al frente sin muchas consecuencias, otro denominador común del equipo desde hace mucho. México, inquietó muy poco el marco rival, pero tuvo la fortuna de anotar un gol de los llamados de vestidor, que sin duda alguna cambió muchas cosas en la mente de ambos técnicos.
Los nuestros cedieron la pelota, consintieron a los canadienses, pero nada más hasta la media cancha, de ahí para atrás la labor de marca intensa, de mucha concentración y solidaridad para apoyarse y tomar ventaja con la doble marca dada la velocidad de los de la hoja de maple, cumplió con el objetivo de no permitir que llegaran ni a línea de fondo para enviar servicios aéreos ni en jugadas al ras del pasto.
Reyes, Alvarez y Vázquez, casi perfectos y por los costados Gallardo y Lira, apoyados por los primeros mencionados y como señalamos con el esfuerzo general pese a tener solo un contención nominal como Rodríguez, pero ya lo anotamos, los once bien plantados de media cancha hacia atrás en espera de elaborar contragolpes, buenos intentos pero casi todos sin inquietar a los canadienses, de ahí lo valioso que hizo Raúl Jiménez en ambos goles, uno por ser tan temprano y otro para poner quietos a los canadienses que estaban por convertirse en un torbellino en la recta final.
Los cambios que hizo Aguirre, aún con Quiñonez y Huerta, con tendencias ofensivas, fueron para refrescar el planteamiento en la marca, achicar y recorrer líneas para ahogar al rival, amén del ingreso de Romo, plantado en la media cancha. En fin, como ven, no fue necesario, ni tener la pelota más que el rival, ni llegar tanto al marco, eso no quiere decir que sea lo más adecuado, pero el fin justifica los medios y ahora a pensar en Panamá, otro equipo muy veloz en todas sus líneas, fuerte físicamente hablando con jugadores que han aprendido a mejorar y mucho, su técnica individual. Panamá, le aguantó todo a Estados Unidos, lo venció con cero ofensivas, salvo el gol en las postrimerías del partido.
La final el domingo. Ya habrá oportunidad de comentar al respecto.
Antoniovelazquez13hotmail.com
