Quién nace barrigón, aunque lo fajen de chico
Por: Roberto Montoya Martínez
LO DIJO MONTOYA. En su sección MERCADO DE LÁGRIMAS, presenta un capítulo más de AL QUE LE PIQUE, PUES QUE SE RASQUE. De la autoría de Paco Merte. Gala Montes sigue empeñada en llamar la atención. Ya sin jale, tanto en LA CASA DE LOS MUGROSOS, perdón, FAMOSOS, como en MALINCHE, EL MUSICAL, decide algo muy radical, extremo, demencial. Sacrificó parte de su melena, casi igual que la princesa del Pop. Muchos pensarán que está loca, que le falta un tornillo, pero ella sabrá porque lo hizo. Solo quien carga el costal, conoce su contenido. Pongan ojo al parche.
Gala Montes vuelve a colocarse en el centro de la polémica. Su nuevo look provocó una oleada de comentarios en redes sociales y entre sus propios compañeros del medio artístico. El cambio de imagen fue suficiente para que algunos recordaran la etapa más controvertida de Britney Spears, cuando cada decisión de la estrella estadounidense era examinada minuciosamente por el público.
Pero en el caso de Gala la discusión ha ido más allá de la apariencia. Algunos compañeros y figuras del entretenimiento han manifestado públicamente su preocupación por la joven y han relacionado sus actitudes recientes con lo que ellos consideran posibles problemas de salud mental. Cabe señalar que se trata de opiniones y preocupaciones expresadas públicamente por terceros, no de un diagnóstico médico confirmado.
Entre quienes han hablado del tema aparecen nombres como Poncho de Nigris, Arath de la Torre y Adrián Marcelo, quienes han llegado a plantear que Gala debería recibir atención especializada e incluso han utilizado el término “internamiento” al referirse a la posibilidad de que sea atendida en una institución de salud mental.
Las declaraciones, como era de esperarse, no pasaron inadvertidas para Gala Montes. Lejos de mostrarse dispuesta a aceptar lo que considera una intromisión en su vida personal, la actriz respondió de manera contundente con una frase que rápidamente llamó la atención: “A mí no me van a anexar”.
Con estas palabras, Gala dejó clara su postura frente a quienes consideran que necesita ser internada o recibir algún tipo de tratamiento. La joven parece decidida a defender su autonomía y a no permitir que otros decidan por ella sobre su vida.
La situación recuerda, inevitablemente, lo ocurrido con Britney Spears. Durante años, la cantante estadounidense estuvo sometida a una vigilancia mediática constante y sus circunstancias personales terminaron convirtiéndose en un espectáculo mundial. Su historia dejó una pregunta que sigue vigente: ¿hasta dónde llega la preocupación legítima por una celebridad y dónde comienza el juicio público sobre su vida privada?
En el caso de Gala Montes, la polémica vuelve a demostrar que su vida personal despierta prácticamente tanto interés como su carrera. Desde su paso por La Casa de los Famosos México, sus declaraciones, enfrentamientos, decisiones profesionales y cambios de imagen han generado una enorme cantidad de comentarios.
Su nuevo look, por sí mismo, puede ser simplemente una decisión estética. Sin embargo, al tratarse de una figura que vive permanentemente bajo los reflectores, cualquier transformación termina siendo interpretada y discutida.
Lo cierto es que sus compañeros dicen estar preocupados por ella, mientras Gala sostiene una posición diametralmente opuesta: no quiere que nadie decida por ella ni que su comportamiento sea utilizado automáticamente como prueba de que necesita ser internada.
Y mientras unos hablan de preocupación, otros hablan de exageración; mientras algunos piden que reciba ayuda profesional, ella responde categóricamente que no permitirá que la “anexen”. La polémica, una vez más, está servida. Y todo esto nos lleva al viejo refrán que da título a esta historia: “Quién nace barrigón, aunque lo fajen de chico”.
Porque Gala Montes parece destinada a vivir bajo el escrutinio público. Cambia de imagen, emprende un proyecto, hace una declaración o simplemente decide mostrarse de una manera diferente, y de inmediato las redes sociales —y ahora también algunos de sus colegas— tienen algo que decir. Ella no espera nada de nadie, curiosamente, todo mundo espera de ella, más que nada, que cuide su salud mental. A pesar de lo que diga la gente, confirma lo que es más que evidente: no es monedita de oro para caerle bien a todos. Así nació y así es. Si no la quieren……¡Ni modo!
