ASÍ YO NO JUEGO
Por: Roberto Montoya Martínez
LO DIJO MONTOYA. En su sección MERCADO DE LÁGRIMAS, presenta un episodio más de EL QUE AVISA NO ES TRAIDOR. De la pluma audaz de Feliciano alegría. Una ex chica del clima puso a temblar a la producción de LA CASA DE LOS MUGROSOS, perdón, FAMOSOS, pues amenaza con marcharse del reality si la obligan a hacer algo que no quiere. Aunque vista y actúe cachondamente, eso no la define como persona. Ella forma parte de una cruzada social en favor de niños con capacidades diferentes, y si incurre en una conducta inapropiada, se va a quemar muy feo. Aunque muchos no lo crean, está defendiendo lo mejor que tiene: su honra. Échense este trompo al’ uña.
Janet García estaría dejando muy clara su postura frente a su permanencia en La Casa de los Famosos: podrá participar en el reality, convivir con sus compañeros y mostrar distintas facetas de su personalidad, pero no estaría dispuesta a protagonizar escándalos ni a prestarse a situaciones que, bajo el pretexto de elevar los niveles de audiencia, terminen por ir en contra de sus principios. La conductora e influencer habría puesto sobre la mesa una condición muy concreta: así yo no juego. Su participación no estaría supeditada a generar polémica a cualquier precio, mucho menos a entrar en provocaciones, romances fabricados o situaciones diseñadas para alimentar el morbo del público.
Y es que existe una diferencia importante entre la Janet García que algunos conocen por su contenido en redes sociales y la mujer que asegura ser en su vida cotidiana. Su llamada página azul puede proyectar una imagen sensual y atrevida, pero eso —según su postura— no significa que su personalidad esté definida por el escándalo. Detrás de esa imagen habría una mujer noble, respetable y cuidadosa de la reputación que ha construido. Por ello, su eventual permanencia en el programa tendría límites muy claros. Janet no estaría dispuesta a convertirse en personaje de una historia que otros escriban para conseguir audiencia. Puede jugar, competir, convivir, divertirse e incluso enfrentar conflictos propios de un reality, pero sin renunciar a los valores que considera fundamentales.
A ello se suma su relación con causas de carácter social y su imagen como figura vinculada a Teletón, particularmente por tratarse de una institución relacionada con niñas y niños. Desde esa perspectiva, cualquier comportamiento dentro de la casa que pudiera convertirse en un mal ejemplo sería, para ella, una línea que no estaría dispuesta a cruzar. La televisión de realidad suele exigir protagonistas dispuestos a todo: lágrimas, pleitos, romances, traiciones y escándalos. Sin embargo, Janet García estaría apostando por demostrar que
también puede existir otra manera de participar en un formato de este tipo: sin vender los principios personales a cambio de unos puntos de rating.
La pregunta ahora es si la producción respetará esas condiciones o si intentará llevarla al terreno donde los realities suelen obtener sus mejores números. Porque una cosa es participar en La Casa de los Famosos y otra muy distinta convertirse en una pieza más de la maquinaria del escándalo. Janet parece haberlo entendido desde el principio: puede jugar el juego de la televisión, pero no a cualquier precio.
Así yo no juego. Esas son las palabras que le dijo Janet García a la producción de LA CASA DE LOS CASTROSOS, perdón, FAMOSOS. A decir de ella, está siendo legítima, pues no le gusta meterse en problemas, ni tampoco es amante de exponer su honra, y menos por un puñado de oro. Si los de Teletón llegaran a enterarse de los desfiguros que llegara a hacer, obvio que no la vuelven a invitar a tomar parte, pues no le creerían ni el bendito a una mujer con una imagen disoluta. Si ella no ve por sus intereses. ¿quién lo hará?
