La marcha a Zacatecas: cuando la Revolución Mexicana también supo provocar carcajadas

 

Por: Roberto Montoya Martínez 

Dentro del extenso catálogo de películas inspiradas en la Revolución Mexicana, La marcha a Zacatecas (1969) ocupa un sitio muy particular. Lejos de presentar una visión solemne o trágica del conflicto armado, el director Raúl de Anda optó por relatar uno de los episodios de aquella convulsa época desde la comedia, demostrando que el cine nacional también podía encontrar espacio para la ironía y el humor en medio de la pólvora. 

 

La historia reúne a villistas, militares federales, herederos oportunistas y personajes de toda índole en una hacienda donde los intereses personales terminan pesando tanto como las convicciones revolucionarias. Entre enredos, rivalidades y situaciones disparatadas, la película deja entrever que, en tiempos de guerra, no todos peleaban por ideales: algunos simplemente buscaban salir mejor librados del caos. 

 

El reparto constituye uno de sus principales atractivos. Rodolfo de Anda encabeza el elenco con una actuación llena de energía, acompañado por la siempre elegante Claudia Islas y el experimentado Tito Junco, quienes aportan presencia y personalidad a una producción enriquecida además por figuras como Héctor Suárez, Jorge Lavat, Pedro Armendáriz Jr., José Elías Moreno y Víctor Alcocer, entre otros destacados intérpretes del cine mexicano. 

 

Uno de los mayores aciertos de La marcha a Zacatecasconsiste en no burlarse de la Revolución como hecho histórico, sino de las debilidades humanas que afloran en cualquier conflicto: la ambición, la cobardía, el oportunismo y las falsas apariencias. Ese enfoque convierte a la cinta en una sátira ligera que, sin perder su carácter entretenido, deja espacio para la reflexión. 

 

Aunque nunca alcanzó la popularidad de otros clásicos revolucionarios, esta producción conserva un encanto especial gracias a su mezcla de aventura, humor y un elenco de auténtico lujo. Es una muestra de que el cine mexicano de finales de los años sesenta todavía encontraba maneras creativas de revisitar los grandes episodios nacionales sin caer en la repetición. 

 

Más de cinco décadas después de su estreno, La marcha a Zacatecas sigue siendo una curiosidad digna de redescubrirse: una película que demuestra que, incluso en medio de las balas y los cañones, siempre hubo lugar para una sonrisa.