PALO DADO NI DIOS LO QUITA

 

Por: Roberto Montoya Martínez 

LO DIJO MONTOYA. En su emblemática sección MERCADO DE LÁGRIMAS, presenta un capítulo más de LA LENGUA ES EL CASTIGO DEL CUERPO. De la autoría de Lalo Quera. Dos diputados federales y una conductora de TV cometieron la burrada de su vida: Hablar despectivamente de los adultos mayores, particularmente de los varones. Lo que pudo haber sido un desquite histórico, terminó siendo la funa más grande de la historia, pues un chisme de café se convirtió en un mitote viral. Yo me pregunto, ¿qué es lo que las hace tan increíblemente idiotas? Pongan ojo al parche.  

 

Dicen que la lengua no tiene hueso, pero vaya que puede provocar fracturas. Y si no, que se lo pregunten a las diputadas morenistas Nay Salvatore y Grace Palomares, así como a la conductora de televisión Nadia de la Rosa, quienes descubrieron, de la manera más amarga, que un comentario desafortunado puede convertirse en un auténtico bumerán. Todo ocurrió en Puebla, donde las tres protagonizaron una controversia que, lejos de apagarse, terminó propagándose como pólvora. Sus palabras, dirigidas hacia los hombres de la tercera edad, fueron calificadas por miles de personas como ofensivas, despectivas y carentes de sensibilidad. 

 

Al principio, quizá pensaron que el asunto quedaría en una simple anécdota, una más de esas que aparecen en las redes sociales y desaparecen al día siguiente. Sin embargo, la realidad tenía otros planes. La primera consecuencia cayó sobre Nadia de la Rosa, quien terminó quedándose sin trabajo. Y es que, en el mundo de la televisión, las cámaras no solo captan la imagen, sino también los errores. Por su parte, Nay Salvatore y Grace Palomares han visto cómo la tormenta política se cierne sobre ellas. Dentro de su partido, el ambiente no parece precisamente favorable, y son muchos los que consideran que sus días como militantes podrían estar contados. 

 

Después llegaron las disculpas. Las tres aseguraron que nunca existió la intención de ofender y lamentaron profundamente la situación. Sin embargo, como suele ocurrir en estos casos, el arrepentimiento llegó cuando el incendio ya había consumido buena parte del terreno. Y es que la sociedad ha cambiado. Aquellos tiempos en los que una figura pública podía decir cualquier cosa y esperar que el asunto se olvidara han quedado atrás. Hoy, cada palabra tiene eco y cada declaración encuentra un juez implacable en la opinión pública. 

 

La ironía de todo esto es que quienes se dedican a comunicar, persuadir y representar a la ciudadanía terminaron enviando un mensaje completamente opuesto al que se espera de ellas. Porque, al final, el problema no fue únicamente lo que se dijo, sino la ligereza con la que se dijo. Nay Salvatore y Grace Palomares tuvieron que entrar a varas. Y Nadia de la rosa tendrá que buscar chamba., aunque sea como despachadora en una tienda de conveniencia, pues las tres dejaron el podcast donde colaboraban.  

 

El humor negro no es dable en tiempos donde el nuevo orden social privilegia a sectores sociales que por mucho tiempo estuvieron marginados Y así, entre comunicados, explicaciones y disculpas, se confirmó una vieja enseñanza popular: hay palabras que se las lleva el viento, pero hay otras que regresan convertidas en tormenta. Después de todo, palo dado, ni Dios lo quita