OTRA RAYA MÁS AL TIGRE
Por: Roberto Montoya Martínez
La más reciente temporada de LA CASA DE LOS TRAMPOSOS, perdón, FAMOSOS, sigue dando de que hablar, en lo particular, de algunos de sus integrantes que son muy … sui generis, y me estoy viendo suavecito. Una de los huéspedes de la residencia es una actriz poco conocida, pero que forma parte del club de los Nepobabies, ya que sus padres forman parte del medio artístico. Su jefe, actor de cine y televisión. Su madre, actriz y productora. Con casos como estos, la meritocracia pasará de moda. Échense este trompo al’ uña.
En cada nueva temporada de los realities, la polémica parece formar parte del elenco. La Casa de los Famososno es la excepción, y la incorporación de Aranza Ruiz ha reavivado un debate que desde hace años acompaña al mundo del espectáculo: el de los llamados nepobabies, aquellos personajes cuya carrera despega gracias al prestigio y las conexiones familiares más que por un recorrido propio.
Aranza Ruiz llegó al programa respaldada por un apellido conocido dentro del medio artístico. Es hija de los actores Alejandro Ruiz y Socorro Méndez, dos figuras que durante décadas han construido una trayectoria respetable en la televisión, el cine y el teatro mexicanos. Ese legado, sin duda, le abrió puertas que para muchos otros aspirantes permanecen cerradas.
Si bien ha desarrollado algunos trabajos como actriz, su trayectoria ha transcurrido principalmente con participaciones en episodios de La Rosa de Guadalupe y con apariciones en diversas telenovelas en papeles secundarios o de escasa relevancia dentro de la trama. Hasta ahora, esos trabajos no la han consolidado como una figura de primer nivel ni le han otorgado un protagonismo que justifique, por sí solo, su presencia en un escaparate mediático como La Casa de los Famosos.
No se trata de cuestionar el talento que pueda desarrollar con el tiempo, sino de señalar una realidad evidente: su presencia en el reality ha sido interpretada por buena parte del público como una apuesta basada en el peso de su linaje más que en logros personales que la hayan convertido en una figura de amplio reconocimiento.
La industria del entretenimiento ha convivido durante décadas con este fenómeno. Hijos de actores, cantantes y productores encuentran oportunidades que difícilmente tendrían quienes comienzan desde cero. En algunos casos logran construir una carrera propia y terminan justificando la confianza depositada en ellos; en otros, el apellido pesa más que los méritos, convirtiéndose en un salvoconducto permanente.
La participación de Aranza Ruiz vuelve a colocar sobre la mesa esa discusión. Mientras algunos consideran natural que aproveche el legado familiar, otros opinan que el programa desperdició la oportunidad de incluir a personalidades con una trayectoria consolidada o a nuevos talentos que han luchado por abrirse camino sin influencias. Al final, será el público quien dicte sentencia. En un reality, los apellidos ayudan a entrar, pero no necesariamente garantizan permanecer. La convivencia, el carisma y la capacidad para conectar con la audiencia terminan siendo los factores decisivos.
Otra raya más al tigre. En los que no tienen lustre luchan por quedarse, los que tienen gran cartel tienen un pie fuera de la residencia por no dar show. ¿Verdad Janet García? Como quiera que sea, LA CASA DE LOS MAÑOSOS, perdón, FAMOSOS, le cambia la vida a sus huéspedes, y eso es lo que espera Aranza Ruiz, pues no basta su linaje para que le den trabajo. A ver cuanto tiempo dura en la casa, siempre y cuando el público la apoye. Lo que nada cuesta, se hace fiesta. Ojalá no sea el caso de esta chica, pues los golpes de realidad duelen más que un gancho al hígado. Que haya suerte… y algo más.
