90 AÑOS Y CONTANDO

 

Por: Roberto Montoya Martínez

Hay artistas que forman parte de una época y otros que, con su talento, terminan convirtiéndose en parte de la memoria colectiva. Lalo de la Peña, “El Mimo”, pertenece a esa segunda categoría. A sus 90 años de vida, celebra una trayectoria marcada por el humor, el cine, el teatro y la televisión, pero, sobre todo, por una enorme capacidad para hacer reír.

 

Su carrera comenzó en el mundo de las carpas, un semillero fundamental de grandes comediantes mexicanos. De ahí pasó al cabaret y posteriormente al cine, construyendo un personaje que encontró en la expresión corporal, el ingenio y la picardía sus principales herramientas.

 

Lalo “El Mimo” fue uno de los rostros reconocibles de aquella cinematografía popular que tuvo especial auge durante las décadas de los setenta y ochenta. Su participación en “Bellas de Noche”, considerada una de las películas fundamentales del llamado cine de ficheras, lo colocó dentro de una generación de intérpretes que retrató, con humor y desenfado, una sociedad mexicana que ya no existe.

 

Y vaya que hay números que hablan de su disciplina: en 2019, durante un homenaje a los protagonistas de aquel cine, se destacó que Lalo de la Peña había participado en 147 películas. Él mismo recordó entonces que, después del cine, continuó trabajando en teatro y televisión, además de incursionar en la literatura con tres libros.

 

Su filmografía incluye títulos como “Noches de Cabaret”, “Uno y medio contra el mundo”, “Las traigo muertas”, “Cinco Nacos asaltan Las Vegas”, “Entre ficheras anda el diablo” y “Una pura y dos con sal”, entre muchas otras producciones que forman parte de la historia de la comedia popular mexicana.

 

Pero reducir a Lalo de la Peña al cine de ficheras sería injusto. Su mérito está precisamente en haber transitado por distintos escenarios y formatos, manteniendo vigente una profesión que exige algo más que decir un buen chiste: exige presencia, timing, imaginación y esa complicidad con el público que solamente los grandes comediantes consiguen.

 

“El Mimo” pertenece a una generación que aprendió el oficio desde abajo, frente a públicos diversos y en escenarios donde había que conquistar la carcajada noche tras noche. Por eso su trayectoria también representa una parte de la historia del espectáculo mexicano.

 

A los 90 años, Lalo de la Peña puede mirar hacia atrás con la satisfacción de haber dejado una huella. Sus películas son testimonio de una época; sus personajes, recuerdos de varias generaciones, y su permanencia en el medio artístico demuestra que el talento auténtico no depende de las modas. Hoy toca celebrar al artista, al comediante y al hombre que convirtió el humor en una forma de vida.

 

90 años y contando.

Porque mientras haya alguien que recuerde una de sus películas, una de sus ocurrencias o simplemente ese singular personaje de “El Mimo”, Lalo de la Peña seguirá haciendo lo que mejor sabe: arrancarnos una sonrisa.

¡Feliz cumpleaños, maestro! Y que sigan los aplausos.