Los Recovecos de los Imaginarios y de las Consciencias.
José GaxiolaLópez
@GAXILO
Parte IV
La teoría de la evolución social introduce entre los funcionalistas criterios de orden en el
cambio de las sociedades. Digamos que su presencia obedece al interés por comparar en las
sociedades los problemas de su tradición, de transición y de cambio. Dos de sus más
destacados pensadores; Talcott Parsons y Niklas Luhmann serán aquí analizados en su aporte
a los imaginarios y a las consciencias. En 1923, W. F. Ogburn, publicó “El Cambio Social”,
en la reedición de 1950 utiliza el vocablo cultura refiriéndolo a “productos acumulados de la
sociedad humana”. Su hipótesis del retraso cultural se apoya en que gran parte de la herencia
humana es cultura material y que los cambios en esta preceden a los que se dan después en
la inmaterial. El problema de la evolución social, para él, se centra en explicar cómo cambió
y surgió nuestra civilización. Para explicarla se vale en el tradicional argumento de la
capacidad mental heredada que parece no ha variado en siglos. La respuesta estaría en
identificar los factores en tal (in)evolución.
Talcott Parsons, en 1937 en su obra “La estructura de la acción social” rechaza en principio
al evolucionismo, 40 años después, dos antes de su muerte, todavía daba vueltas a lo mismo
en sus libros “La evolución de las sociedades” y “Los sistemas sociales”. En la introducción
de “La estructura de la acción social” critica los principios de a H. Spencer, de la evolución,
aunque reconoce su influencia en el pensamiento positivista y utilitaria. Sin embargo, T.
Parsons conecta su teoría de la acción social con la teoría de la evolución, considera el sistema
de acción como producto avanzado de la evolución de los sistemas vivos. La acción en
Parsons es conducta simbólicamente organizada y la interacción es un producto tardío de la
evolución. De las aplicaciones evolucionistas, señala; a) la pretendida explicación de los
aspectos socioculturales con sus diferencias con los factores orgánicos; b) que las pautas y
los contenidos culturales pueden difundirse no solamente de generación en generación dentro
de una sociedad, sino también de esa sociedad a otras; c) frente al concepto de desarrollo
lineal admite la pluralidad de su origen, así como la existencia de varios tipos societales.
Parsons, con N. Smelser en “Economy and Society” de 1956, utilizan un primer esquema
dinámico para analizar un proceso de cambio estructural en un subsistema social; la
economía. Luego Parsons en “An Outline of the Social System” de 1965 sistematiza el
problema del cambio en los aspectos: a) los orígenes de las tendencias de cambio: b) el
impacto de tales tendencias en los componentes estructurales y sus consecuencias y c) las
tendencias y las pautas del cambio. Del cambio por diferenciación institucional, considera
que un cambio en el sistema societal de valores junto con la problemática de su propagación
sea que la nueva pauta proceda de otro sistema social, o nazca dentro de la misma sociedad
tienen factores diferentes en el tratamiento al nivel de sus subsistemas, ya que como procesos
que destruyen diferentes equilibrios iniciales para situarlos en nuevos.
Parsons adopta la “Teoría general de sistemas” de L. von Bertalanfy, de 1937, (igual N.
Luhmann) para explicar las condiciones de supervivencia, mantenimiento o desaparición de
las sociedades, por qué los más avanzados presentan mayor capacidad de adaptación. En la
teoría de Parsons la dirección del cambio de la sociedad moderna tiende al individualismo
institucionalizado acusa de parciales a las interpretaciones; economicista de Marx, la racional
burocrática de Weber, en tanto corresponden a subsistemas de la sociedad: la economía y la
política. Para él es mejor la vía de Durkheim, de la solidaridad orgánica, la afirmación de una
pauta vinculante interaccional y no jerárquica.
Parsons pasó de una concepción negativa del cambio social en “Los sistemas sociales” de
1951 a una positiva en su obra posterior, donde la teoría del cambio social se inserta en la
teoría general de los sistemas sociales, aboliendo la vieja dicotomía “estática-dinámica”. El
cambio estructural “es una posibilidad inherente a todos los sistemas sociales. De ahí que
todo análisis estructural implique la cuestión bajo de qué condiciones, qué estructuras se
transformarán en cuáles otras”. A partir de ese momento, la nueva consideración positiva del
cambio social se constituye en la perspectiva de un modelo más acabado de equilibrio y de
elementos cibernéticos. Él con Robert Merton crean la escuela estructural funcional. Merton
en “Social Theory and Social Structure” de 1949 abre una vía para identificar imaginarios,
toma de S. Freud el concepto latencia, para decir que en la sociedad hay “funciones latentes”
como el llamado currículo oculto en educación. En Parsons; la importancia de la acción, la
adaptación o resiliencia, la integración y mantenimiento de rumbo, o el sentido teleológico,
(que pensemos en metas), la intención de integrarnos y no por solidaridad, la búsqueda de
la homeostasis o equilibrio, son imaginarios por estudiar.
Niklas Luhmann, continuador del funcionalismo-estructural con variantes significativas,
incorpora la cibernética de Norbert Wiener (que no hizo Parsons) a la teoría general de
sistemas ampliando el horizonte de la explicación social, en su libro “Comunicaciones y
cuerpo en la teoría de los sistemas sociales”. “A la sociedad pertenece únicamente el
acontecer comunicativo”. Para él la sociedad es un sistema que diferencia conjuntos de
comunicaciones delimitadas en un ambiente compuesto de otros sistemas. En “La realidad de
los medios de masas” dice “Lo que sabemos sobre nuestra sociedad, incluso sobre el mundo en el que
vivimos y conocemos, lo conocemos a través de los medios de masas”. La comunicación es la
esencia de la sociedad en el sentido que se auto desenvuelve en y por ella, todos los elementos
y formas del sistema social la contienen, está en la identidad de cada uno. Luhmann utiliza
la teoría de la información de C. Shannon, pero en Luhmann, no es simple transmisión, es
comunicación con sentido, seleccionando datos e imágenes, por la forma de expresarlos y la
comprensión de ellos. Trabaja con tanta intensidad en el tema que hoy en día comprobaría lo
que él previó; le comunicación es la materia de nuestra civilización. Tuvo como principal
critico constructivo a J. Habermas, autor de la “teoría de la acción comunicativa”.
Luhmann, en “Sistemas sociales: Lineamientos para una teoría genera la sociedad” la social
institucionaliza la forma racional y alcanzable su diferenciación funcional, que Luhmann
prefiere este concepto al de división del trabajo. Piensa que “una sociedad puede ser
considerada funcionalmente diferenciada cuando constituye sus principales sistemas
parciales en relación con problema específicos que luego serán resueltos por el respectivo
sistema funcional”, cual implica una renuncia a una jerarquía fija de funciones, imposibles
de determinar para siempre. La evolución para Luhmann no es un proceso unilineal,
continuo, irreversible, que va de lo más simple a lo más complejo. El introduce la categoría
de la complejidad para analizar las estructuras de la sociedad en donde el binomio
información-comunicación es clave para reducirla, ver su obra “Fin y Racionalidad en los
sistemas: sobre la función de los fines en los sistemas sociales”
La evolución sociocultural señala se puede conceptualizar como un mecanismo específico de
modificación de estructuras. No es casual, pues no se basa en las leyes naturales sino en la
diferenciación de complejidad entre sistema social y ambiente. Luhmann usa el concepto de
autopoiesis de Humberto Maturana, una comunidad, una organización es capaz de erigirse
y sostenerse con sus propios lazos de elementos, procesos, estructuras, acoplándose al
entorno, intercambiando información, comunicación sin perder su esencia particular, su
autonomía ante el contexto. Y recupera de Darwin los mecanismos de variación, selección y
estabilización e identifica los que cumplen las funciones de comunicación hablada, medios
generales de comunicación, procesos de constitución y de diferenciación sistémica frente
periodicidad de la historia. Luhmann afirma que las fases de la evolución sociocultural según
las épocas no constituyen una teoría del cambio de una época a otra (tiempo histórico no es
proceso social) pero es útil para diferenciar a las sociedades y sus transiciones. A través de
los sistemas dar otro sentido al estructuralismo “lo mínimo que se puede pensar es que una
estructura no se constituye a la imagen de una cosa compuesta de elementos que se pueden
reunir”, Luhmann dice en la estructura se establece un proceso de repetición parecido al
lenguaje (Seassure), tiene memoria, sedimentos (imágenes), paradojas (figuras que explican)
y expectativas bajo autopoiesis de “operaciones propias que adquieren direccionalidad
debido a que las estructuras indican el rumbo” agrega. Los sistemas no operan a lo buey,
resuelven paradojas y explican el sentido de los sedimentos, diría yo, recordando a Husserl.
En “La religión de la sociedad”, muestra la influencia de Freud al decir que la percepción
baña a la consciencia del mundo interno del sujeto. Percepción y consciencia se sedimentan
en la estructura social (en un imaginario, digo yo). La conciencia es reflexiva, el lenguaje es
referencial, opera por medio de representaciones de alguien, de algo como un fenómeno con
sentido. La conciencia, formada por estructuras de enlace y relación, que en su teoría de
sistemas queda descartada como una operación que tenga que ver con sedimentos exentos de
contingencia en su formación, “solo se puede preguntar como la comunicación coopera en la
reproducción autopoiética de la conciencia” Luhmann y, agrega, desde Saussure “la palabra
signo se sostiene como concepto elementos que se utilizan operativamente en el sistema”,
igual su derivado; la semiótica de por C. Sanders Pierce. Sobre la pregunta que preocupa de
los últimos tres siglos, en su libro ¿cómo es posible el orden social? él no dice exactamente
como, pero leyéndolo entre líneas es posible concluir que se debe a la normalidad que el
sistema social impone y resuelve al antagonismo de intereses, en el aprovisionando a sus
miembros símbolos (un imaginario) que lo referencien ante el mundo, fomentando la
racionalidad social, la solidaridad, respetando la individualidad, que lo mantenga
estable durante largo tiempo, con una tradición adaptable frente a otros sistemas sociales.
La historia de las mentalidades y las representaciones sociales (a partir de las colectivas de
Émile Durkheim) fueron enfoques usados con propósitos explicativos similares de lo social.
La historia de las mentalidades resultado de institucionalizar esta visión de la historia, en la
cual algunos autores tuvieron hegemonía académica por decenios, proporcionaron una
estrategia de comprensión y los procedimientos para incorporar en ella los lenguajes de las
ciencias sociales vecinas, con capacidad para tomar prestados ropajes para revestirla. Sin
embargo, la historia de las mentalidades me comentaba un amigo especialista en esta área,
Sergio Ortega Noriega cuando yo trabajaba sobre la historia de alguna idea, me decía que su
campo ha tenido espíritu abierto al diálogo, a la innovación, al cambio de dirección si algunas
veces hubo resistencias a incorporar otras concepciones.
Enfoque aceptado después de la explicación por Lucien Febvre “Comment reconstituer la
vie affective d ́autrefois? La sensibilité et l ́histoire”, en “Pour une histoire des mentalités:
l’ouvrier de 1830” y en “Et toujours pour une histoire des mentalités” de 1947. La noción
de mentalidad ya había sido utilizada desde los años 20 en “Los Reyes Taumaturgos” de
Marc Bloch de 1924 y el “Martín Lutero” de Lucien Febvre de 1928. Su significado fue
reforzado por André́ Burguière en su artículo «La notion de ‘mentalité’ chez Marc Bloch et
Lucien Febvre: deux conceptions, deux filiations», en 1983 donde muestra como el sentido
de mentalidad en la obra de Lucien Febvre «pasa por la consciencia de los hombres, por
formulaciones conscientes que expresan el pensamiento de un individuo en vez de remitir al
sentido implícito de los comportamientos colectivos». En los años 20s M. Bloch y L. Febvre
hablaban de la mentalidad medieval. La generación siguiente de historiadores prefirió́ el
término “mentalidades”. M. Vovelle señaló la tregua en la historia del inconsciente en los
humanos esa fuerza histórica que, al lado de las condiciones materiales de vida y las
ideologías, hace comprender a la historia y aparecer en escena no de manera espectacular, si
atractiva. Y los historiadores prefirieron la noción de mentalidades que surgía con fuerza,
permitía investigaciones innovadoras, en particular para renovar sus campos de estudio.
Las mentalidades monopolizaban la atención de los historiadores en detrimento de los
imaginarios, porque los imaginarios no daban elementos, evidencias suficientes para alcanzar
la razón de la realidad del pasado, mientras en las artes, la literaria, la filosofía, la psicología,
la antropología, la sociología y el psicoanálisis ya se usaba. Las mentalidades están más del
lado de la sensibilidad expresadas materialmente según sus partidarios, los imaginarios más
lado del pensamiento cognitivo según sus iniciadores. Imagen y actitud se distinguen porque
la primera puede racionalizarse más fácil y pasar al mundo de las ideas. Por el contrario, una
actitud mental se arraiga fuertemente en la sensibilidad y se resiste más al cambio. A partir
de los 70s la historia se interesó́ de los problemas del imaginario en sus investigaciones.
Marcel Mauss, miembro de la resistencia francesa ante la invasión alemana, alumno E.
Durkheim, al concepto de representaciones colectivas incorporó a “la imagen es a la cosa lo
que la parte es al todo” (Mauss) que al ser amplificada puede transformarse en símbolo. Los
esfuerzos de representar, plantea Mauss, se dirigen a construir de forma eficacia ritual y del
pensamiento simbólico. Por ejemplo, los santos adorados en la religión católica son auxiliares
espirituales. Las personas no tienen la necesidad de reflexionar sobre ellos, ni sobre el rito
religioso, ni comprender sus mitos o sacrificios, por lo cual, no hay necesidad de que sean
lógicos, como todos los de la fe. Las representaciones igual conllevan una sensibilidad social
(sentimiento, afectividad), virtudes que son propiedades imaginadas por la sociedad (Mauss).
Lo sagrado de Durkheim en Mauss proviene de un acuerdo comunitario, no por asociación
de ideas. Es un acuerdo social casi normativo, afirma Mauss, del cual se destacan las
funciones de las cosas, de las personas, de las relaciones sociales. Así que la función de las
representaciones colectivas no es “hacernos pensar”, sino son condición de existencia para
la vida en sociedad. A través de ellas la colectividad se encarga de tonificar las conciencias
de los individuos, así́ como disciplinar las relaciones que mantienen con ella. Él planteó la
idea de la conciencia colectiva en las representaciones, aunque su origen es psíquico,
encuentra su reconocimiento solo por medio de la sociedad (conciencia de conciencias) que
permite generar una fuerza impersonal impuesta al individuo y, por lo cual, lo trasciende.
Serge Moscovici en “El psicoanálisis, su imagen y su público”, “Psicología de las minorías
activas”, “Psicología social I y II”, “La influencia social inconsciente” trata de corregir
elementos de las representaciones colectivas de Durkheim. Él está de acuerdo con Mauss en
que los hechos sociales son impuestos; por tradición, por consenso colectivo o influencia
externa, generando una conciencia colectiva más allá de la suma de los procesos mentales
individuales. Durkheim estudió los contenidos de las representaciones mientras Moscovici
estudió los productos y procesos que elaboran individuos en las interacciones. Moscovici se
cuestiona el sentido social la representación, saber “por qué́” se produce, en lugar de “quién”
la produce. Ligada a conceptos como; institución social, conciencia social, imaginario
colectivo, la entelequia de la identidad nacional y otras. Recomiendo el libro “Introducción
a la Teoría de las Representaciones Sociales” de Isaac T. Guevara Martínez.
La representación social, es una forma de conocimiento de sentido común sobre cualquier
institución social, que permite la comunicación, la relación e interacción entre las personas.
Constituye una forma de construir y reconstruir la vida social “es una preparación para la
acción, no solo en la medida que guía el comportamiento, sobre todo remodela y reconstruye
los elementos del medio en que el comportamiento debe darse” Moscovici. Las
representaciones, reúnen gran variedad de necesidades sociales, unas de orden intelectual,
concebidas como reflejos de lo que hay en la mente de la gente. Otras son prácticas, acciones,
actitudes y rituales públicos, escenificados en común como asuntos sociales. A Moscovici le
interesó saber cómo la gente interpreta y representa la información disponible en la sociedad
para relacionarse en su vida diaria. Analizando los juicios, las ideas, actitudes y aptitudes
adquiridas a partir de la circulación de saberes cotidianos, focalizados y que influyen (o
presionan) a inferencias socialmente definidas. Una sociedad está focalizada al estar
implicada en la interacción social a través de sus juicios y opiniones.
Moscovici aborda su teoría conociendo el principio de propaganda de J. Goebbels, (repite
una mentira mil o más veces hasta que sea verdad). La teoría de H. M. McLuhan (el medio
es el mensaje) y, cuando los medios masivos de información iban en ascenso, difundiendo
información y propaganda al público. Aunque su función en un principio fue transmitir un
saber común hasta llegar ahora a presionar para que una idea sea sustentada por un grupo en
un contexto específico, para ser y estar en el saber cotidiano, incluso insertarla en el sentido
común de la gente, con la prioridad orientar la acción de los sujetos, de manera que los
políticos, los lideres de opinión y otros usan las plataformas mediáticas para instaurar y
transformar representaciones, para interpretar, orientar y justificar comportamientos.
Las representaciones sociales tienen la particularidad de empatar lo cognitivo con lo
perceptivo, de imágenes compartidas y mediadas socialmente, almacenadas en el
inconsciente de los sujetos para que su mundo circundante se plasme en significados, “la
fineza de una representación es comparable con el grado de definición óptica de una imagen”
(Moscovici), en consecuencia, de la palabra con la cosa. Estas imágenes son esquemas
figurativos e interpretativos de la sociedad, condensan significados compartidos en consenso,
naturalizados socialmente. Por esto, son “una organización de imágenes y de lenguajes,
porque recortan y simbolizan actos y situaciones que son o se convierten en comunes”
(Moscovici). Sugiere que las representaciones sociales formalizan y socializan lo sin forma,
lo invisible reconocido como existente; ideas, sentimientos comunes que configuran a las
sociedades. Son el Zeitgeist, espíritu de una época, revelado.
Los valores y concepciones insertados en significados naturalizados se anclan en las
relaciones sociales. Este proceso de anclaje hace que se vuelvan marco de referencia que
orientan la acción de los sujetos. Después que las ideas abstractas se vuelven familiares y
funcionales se incorporan significativamente a los valores y sanciones morales, como
atributos de cierto grupo social. Para ello los colectivos establecen un orden normativo,
moral, afectivo y de recompensas. Son su representación social y guía de acción, remodelan
y reconstituyen el marco cultural en el cual la acción se ejerce. Pueden ser coercitivas,
configurar grupos, construir saberes, formar conductas y orientar la comunicación entre los
sujetos, dando sentido al comportamiento e integrándolo a nuevos significados. Para D.
Jodelet en “Représentations sociales et mondes de vie” el anclaje sirve para que el sujeto
argumente y concluya rápidamente respecto a cierta información, agrego yo, dado al chip
previamente integrado por las representaciones. Ella dice que son imágenes culturales
emanadas de la interacción social, que podrían ser la punta del iceberg de algo oculto y
profundo en las bases de la sociedad del sujeto. Alude al imaginario. Anthony Giddens trata
el des-anclaje para insertar a una sociedad en del flujo moderno.
“Las representaciones sociales son entidades casi tangibles. Circulan, se cruzan y se
cristalizan sin cesar en nuestro universo cotidiano a través de una palabra, un gesto, un
encuentro, una mirada. La mayor parte de las relaciones sociales estrechas, de los objetos
producidos o consumidos, de las comunicaciones intercambiadas están impregnadas de ellas”
… “La representación es un corpus organizado de conocimientos y una de las actividades
psíquicas gracias a las cuales los hombres hacen inteligible la realidad física y social, se
integran en un grupo o en una relación cotidiana de intercambios, liberan los poderes de su
imaginación” (Moscovici). Las acciones y relaciones que se gestan en la vida cotidiana son
producto de designaciones, situaciones y acciones habituales en nuestra sociedad, se
expresan en creencias, metáforas, dichos, tono de voz, prácticas, iconos, tradiciones,
costumbres, gestos y otras rutinas normalizadas, que para un extraño a la localidad pueden
parecerles absurdas, así que “donde quiera que fueres haz lo que vieres” porque detrás de
ellas hay una comprensión profunda e inconsciente, que las articula. Así que codifican
decisiones y expectativas en el individuo a través de su experiencia en esa colectividad.
Moscovici considera que de las principales características de las representaciones están en su
carácter de experiencia previa y en su posterior aprehensión de lo representado “representar
un objeto es al mismo tiempo conferirle la categoría de un signo, conocerlo haciéndolo
significante, denominarlo de un modo particular e internalizarlo, hacerlo nuestro”. Para Él
existen representaciones de tipo intelectual que se hacen realidad en lo social, otras
ritualistas; hegemónicas, emancipadoras y polémicas por las diferentes formas de
institucionalizar la cotidianidad. Algunas se expresan en instancias concretas; Iglesia,
Empresa, Familia, etc., a su vez estructuradas por representaciones sociales.
Abric J. C. en “Pratiques sociales et représentations”, refiere las funciones que cumple la
representación social: 1) permite entender y explicar la realidad, 2) define la identidad y la
salvaguarda de la especificidad de los grupos, 3) conduce (orienta) comportamientos y
prácticas sociales 4) permite justificar a posteriori posturas o comportamientos colectivos.
Según yo, agregar que integra la novedad tecnológica, la relación que guardan los sujetos
con artefactos que en algunos casos adquieren tareas determinantes en las representaciones,
además sirven de referencia histórica, siempre estamos comparándolos.
Moscovici supone (y autores antes que él) un proceso cognitivo en las representaciones
sociales que hace familiar lo inaprensible (figura mental) llevándolo a lo concreto y conocido
“la que permite atribuir a toda figura un sentido y a todo sentido una figura”, según sus
palabras. La impresión en forma de figura (imaginario) no sólo como imagen, sino como
idea, cosa, teoría, particular destinado a construir, hacer lógico y concreto el mundo, a una
institución (matrimonio, familia, educación, etc.). La representación plantea Moscovici
necesita “dar un salto en lo imaginario” para transformar las abstracciones en conocimientos
aptos para la vida social: “liberar los poderes de la imaginación”. Por lo tanto, es un tipo de
imaginario instituido que puede corresponder a formas de institucionalización, abstractas o
específicas. Volver a pensar en el sujeto, demandó A. Touraine. Escudriñar la preocupación
de C. Jung antes de morir ¿Por qué se ha instalado en el imaginario del sujeto; la maldad?
José GaxiolaLópez
@GAXILO
México
