LOS RECOVECOS DE LOS IMAGINARIOS Y DE LAS CONSCIENCIAS


(PARTE IX) 9

Por.- José GaxiolaLópez
@GAXILO

C. Castoriadis se preguntó si se podría hacer una reducción del imaginario social al imaginario individual. ¿Como hacer una derivación a los inconscientes individuales? Él se respondió “es incontestable que una significación imaginaria encuentra apoyo en el inconsciente de los individuos”. Respuesta ofrecida desde hace más de un siglo por diversos pensadores. Castoriadis plantea que la colectividad se define por un nosotros y, dice que no puede referirse a un acto racional, sino imaginario, presente en el dominio de la psique y el histórico-social. En la psique, las significaciones se crean a partir de la imaginación radical,
mientras que, en el dominio histórico-social, los colectivos crean las suyas, construyen sentidos a partir de un imaginario social. La imaginación radical creada por la psique a través de los deseos, afectos y representaciones. Por un flujo dinámico que no sólo combina, imita o repite hechuras previas.


E. Morin, en esa línea sostiene que los individuos y las sociedades despliegan lo real en lo
imaginario, agrega que algunos individuos transfiguran lo real, crean obras que dan
consistencia y entidad de vida a las sociedades. Piensa Morin, que la realidad a través de lo
imaginario adquiere su estilo particular, lo real se exorciza en “estructura antagónica, al
mismo tiempo complementaria de lo real, puesto que sin ella no se dotaría de sentido a la
realidad”. Siempre existirá un mundo imaginario formado por la factoría de deseos, sueños
y fantasías, tanto individuales como colectivos, unas veces vetados y otras sepultados, pero
imperativos que exigen un real acomodo. Siempre hay un mundo alternativo al socialmente
instituido, que reencanta de magia a la vida cotidiana, la dinamiza a buscar la participación
contra la reificación, el inmovilismo, la constricción cultural del deseo y los sueños. Un
movimiento que va de lo real a lo imaginario y de lo imaginario a lo real tonificando lo social.

A veces acaba superponiéndose sobre la realidad normada impregnando lo aceptado como
real. En última instancia, es el reservorio de las esperanzas y las ficciones colectivas, muchas
explicitas en la cultura, en las significaciones del mundo de aquellos que con ellas comulgan.
Qué tal si preguntamos al revés ¿Cómo un imaginario individual influye en el imaginario
social? Estamos convencidos de que lo imaginario actúa en y dentro de nosotros en; los
amores, el ocio, la política, la ciencia, los objetos, la economía, etc. Nos ayuda a pensar y a
darle sentido al mundo. Pero separar el imaginario individual del social, dificulta poder ver
como se organiza la psique de la gente, como se desarrolla en la experiencia y en la acción
social e histórica, sin ser masa. Tampoco permite considerar cómo los actos individuales o
grupales son inseparables de la subjetivad social, como impactan y se asocian a nuevos
procesos de transformación, estructura y organización social de la vida. ¿Cómo convertirse
en parte de lo real, mostrando su potencia cognoscitiva instituyente?

En la parte (8) de este ensayo cite obras literarias reflejando imaginarios sociales. Muchas de
ellas instituyeron imaginarios sociales a través de políticas concretas. Hay libros que van más
allá; “La Biblia”, “La Tora”, “El Corán”, “El Sutta-pitaka” que son totales de vastas
regiones del mundo. Son el precedente de los libros fundacionales en países democráticos:
Las Constituciones. Otros como “El Capital” de C. Marx y “El libro Rojo” de Mao Tse-
Tung instituyeron imaginarios sociales en varios países. El último, además fue manual del
Maoísmo. Liderazgos como el de Mao son ejemplos de que como un imaginario individual
instituye un imaginario social. Todos los países tienen al menos una figura inspiradora.
En otros terrenos, como en la pintura hay obras motivantes recordando imaginarios, cito; “La
última cena” de L. da Vinci, “El Guernica” de P. Picasso, “La libertad guiando al pueblo”
de E. Delacroix, “La escuela de Atenas” de R. Sanzio, “Los fusilamientos del 3 de mayo”,
por F. de Goya, “Yendo a trabajar”, de L. S. Lowry, los murales de Diego Rivera y de otros
muralistas. Igual hay géneros y ritmos musicales que evocan imaginarios de países y
regiones. Obras que los trascienden como; la “Novena Sinfonía” de Beethoven, “El Mesías”
de Haendel, “Sonata Nocturna” de Mozart, “Sueño de una noche de Verano” de
Mendelssohn, “El Cascanueces” de Tchaikovski, “Marcha Fúnebre” de Chopin, “Carmen”
de Bizet, “Las Valkirias” de R. Wagner y cientos más. Hay miles de canciones populares
relatando imaginarios sociales de un país o de partes de este, como los corridos. Hay poemas
que los evocan; “Volverán las Oscuras Golondrinas” de G.A. Bécquer, “Balada” de G.
Mistral, “Lo Fatal” de R. Darío, “Pido la paz y la Palabra” de B. Otero, “Canto General”
de P. Neruda, “Los Heraldos Negros”, de C. Vallejo, “Vientos del Pueblo” de M.
Hernández, “La Muralla” de N. Guillen, “No te Detengas” de W. Whitman, “En Paz” A.
Nervo, “La Vida” F. Pessoa, “No te Rindas” de M. Benedetti, “Vida” de Alfonsina S.,
“Remordimiento” J.L. Borges, “A la Brevedad de la Vida” de F. de Quevedo, “Tierra
Baldía” de T. S. Eliot, “Muerte sin fin” de José Gorostiza y, ciento más.

En este día internacional de la mujer, apelo precisamente a un poema que pasó por la censura
causando desconcierto y admiración, por sus metáforas, alusiones y alegorías misteriosas,
gracias al ingenio y erudición de Sor Juana Inés de la Cruz, una autodidacta que leyó y
absorbió cuanta información oída, vista y sentida para plasmar imágenes en lo que asegura
en la Carta Respuesta a Sor Filotea de la Cruz, que lo único que había escrito por propio
gusto, era “un papelillo que llaman Sueño”. Sus imágenes poéticas de “PRIMERO SUEÑO”
del “papelillo” están en 975 versos, escrito durante 5 años, posiblemente de 1684 a 1689, ya
que refiere el eclipse del 21 de diciembre de 1684 y el poema se dio a conocer en 1690.
El poema procede de sueños reales sistematizados gracias a su mente, a su memoria de la
experiencia nocturna de su espíritu. Con imaginativa onírica contrapone su orden interno e
intelectual al confuso exterior. Un artificio del que se habría valido Sor Juana para no dar
cuenta al Santo Oficio y, discurrir en libertad en el imaginario, traduciendo sus experiencias
e influencias teológicas-políticas en respuesta a imposiciones e injusticias sociales y ante el
episcopado. Sin maestros, en intercambio con sus confesores, en amistad con la virreina
Leonor Carreto y sobre todo con C. de Sigüenza y Góngora, poeta, historiador y astrónomo.
Su poema representa una historia de las ideas, del estado científico y filosófico de la época,
desfasado unos 50 años con Europa, sin embargo, integra y articula a la belleza con las ideas;
la armonía con el fluir intelectual, la imaginación con el pensamiento. ¿Cómo fue posible
que en un convento novohispano haya surgido tal poema revelando los misterios humanos?
Se preguntaron en Europa, además por una monja, supuestamente sumisa.

El poema pasó por la censura a pesar de que disposiciones legales desde 1532 prohibían a las
colonias españolas la libre circulación de la imaginación. P. Henríquez Ureña, señala que se
tomó como ficción no inventada a propósito de fantasías que tiene un sueño. Esto explicaría
la tolerancia del tema tratado, así como su edición y distribución, todo esto era asunto de la
Inquisición. Desde su publicación ha sido el poema en castellano más analizado en los
continentes americano y europeo, en ambos se le ha tributado, estudiado su; estructura, estilo,
movimiento, cronología, potencia, estética, ritmo, alegoría, gramática, simbología, sintaxis,
léxico, simetría, influencias, fonemas, métrica, color, rima. La complejidad de esta obra no
oculta el poder intelectual de su escritora. Se han elaborado tesis doctorales sobre el poema,
desde la semiótica, la lingüística, la hermenéutica, la literatura y de otras disciplinas. Su
influencia en los poetas es indudable, a pulso se convirtió en la décima musa de los latinos.
T. S. Eliot calificó a Sor Juana como una poeta intelectual porque en su poesía se siente el
pensamiento, se aparta de la perspectiva ingenua y romántica de la poesía contemporánea.

Representa la poesía referida por Mallarmé en “Un coup de dés jamais n’abolira le hasard”
(Una suerte en los dados nunca abolirá el azar) cuenta la solitaria aventura del espíritu durante
un viaje por el infinito exterior e interior, cita Octavio Paz en “Las trampas de la Fe”.

El Primero Sueño de Sor Juana refleja entendimiento de; mitología, fisiología, arqueología,
geografía, biología, zoología, química, cosmología, hidrología, historia y religión. Aborda
cuestiones filosóficas, metafísicas, teológicas y científicas. Toda visión del mundo que
confunda el entendimiento, según sus palabras. Siguiendo el saber y la lógica de su tiempo
identifica figuras mentales con las sensaciones que le traía el sueño de su cuerpo engendrando
imágenes. Las imágenes de la fantasía de Sor Juana pertenecen a un tipo de sueños razonados,
por lo que a la poetisa había la necesidad de interpretarla, considerarla portadora de una
epistemología expresando dudas y conocimiento, que su mente racional intentaba concretar.
De ahí la duda de que muchos de sus versos los imaginó conscientemente despierta, en el
sueño diurno con partes de una reflexión filosófica y estética de la cultura relacionada con
los valores morales, políticos, religiosos vigentes en tiempos de la poetisa.

España, era un imperio, México su joya favorita a donde llegaba libros, técnicas y
enseñanzas a las que Sor Juana accedía sin dificultad gracias a sus interacciones y ansia de
saber. Absorbió la filosofía grecolatina, menciona en su poema a varios dioses de la
mitología, conoce de ciencias importantes para la imaginación, como la óptica. Leyó la “ratio
atque institutio jesuítica” una metodología del razonamiento e inteligencia. Igual las obras
de Platón, Sócrates, Aristóteles, T. de Aquino, Copérnico, Tolomeo, el nuevo racionalismo
escolástico anti aristotélico de Petrus Ramus, el “Novum Organum” de Francis Bacon, que
influyeron en el racionalismo de Sor Juana, teniendo a Dios como fin de toda reflexión. La
influencia del hermetismo, escolasticismo y platonismo está en el poema desplegado como
abanico de sabiduría y de sensibilidad.

Acusa recibo de Nicolás de Cusa, de los pitagóricos, usó la enciclopedia Musurgia
Universalis de A. Kircher para ver ilustraciones de los órganos del cuerpo. Leyó a Marsilio
Ficino, a Giordano Bruno, a Galeno, a Leonardo, el “Humani corporis fabrica” de A. Vesalio
para describir las figuras representando la actividad de los órganos corporales durante el
sueño y, los conocimientos anatómicos y fisiológicos transmitidos por los sabios señalados.
La presencia muchos otros en su obra, está probada. Sor Juana defendió su amor por las
ciencias por ser un camino hacia lo divino. El poema usa el método inductivo partiendo de
lo material y de su persona. Anterior a Descartes lo material era considerado engañoso, sólo
se tomaban como reales las esencias. Sor Juana no tuvo la confianza de N. de Cusa sobre la
capacidad humana para conocer de lógica, matemáticas y geometría y, así acceder a lo divino
entrando en comunión con fe, en un Dios infinito. Al final del poema a Sor Juana el amanecer
interrumpe tal intento “Quedando a la luz más cierta/el mundo iluminado y yo despierta”.
Aunque ella creyera en tal imposibilidad del saber universal por parte del humano, este no
debería dejar de intentarlo “Sor Juana si reflexionó sobre los límites de la razón” O. Paz.

Los “Diálogos” de Platón difundidos en la época y leídos por Sor Juana. En el Timeo
platónico, el entendimiento humano y sus modos de cognición se da con la luz del día, en la
visión los semejantes se encuentran y forman un cuerpo homogéneo. En el reposo corporal
aparece el sueño y el alma se abate sobre nosotros, brotan imágenes semejantes a los objetos,
de las que conservamos algún recuerdo al despertar. En Timeo al tratar las imágenes sobre
los espejos y sus modos de reflejarlas, según Platón, cada vez que la luz ilumina los objetos
esta se une a la superficie del espejo interior que emite el ojo, esa luz se proyecta visualmente
como imagen. Bacon se refirió a esto. Los espejos deformaban las imágenes en la época de
Platón, por ello el espectador acudía instantáneamente al objeto real reflejado y cuando el
espectador se reconoce ante su imagen en el espejo lo obliga a examinarse. De tales reflejos
en los espejos viene el especular, cuestionar sobre una realidad o cosa como si se viera
reflejada en el espejo de la memoria. J. Lacan tomó de aquí ideas.

Sócrates aduce al hecho de que si se nos interroga debidamente somos capaces de conocer
las cosas, porque aprender es recordar de lo que tuvimos conocimiento, atenciones tenidas
del pasado, percepciones que nos llevan a reminiscencias. Relacionamos cosas e imágenes
con conceptos, vemos un corazón dibujado y pensamos en el amor. Sócrates dijo que el alma
razona mejor cuando encerrada en si misma prescinde del cuerpo. La levitación y la
meditación vienen de esa posibilidad, tal vez también la hipnosis y la ayahuasca. Mientras
dormimos esa parte del alma, participe de la mente y la razón, suspende sus operaciones y
permite que a la parte salvaje se le presenten visiones impúdicas, irracionales o veraces.
Aristóteles parte del mismo principio en su “Teoría de la memoria y los recuerdos”, en su
“Tratado de la sensación y las cosas sensibles”, y en el “De la memoria y la reminiscencia”.
Las imágenes de los objetos son percibidas producto de una sensación, una afección o una
modificación del sentido por causa correspondiente a un agente exterior, cuando recordamos
un objeto, la imagen en nuestra mente no está ligada a un objeto presente, sino ausente. Que
se forma en la memoria, como algo semejante a una pintura que nuestra alma puede recordar,
esa imagen, sello o huella, es copia de un modelo en nuestra mente. Una cosa pensada, oída.
Igual la formación de ideas necesita imágenes para que la mente llegue incluso a nociones
abstractas del mundo y de sus seres. Ocurre no solo en la vigilia, también en el sueño.

Recuerdo haber resuelto problemas matemáticos, químicos y físicos en mis sueños.

Aristóteles también se ocupó de la adivinación durante el sueño que llamó mántica o
conocimiento de las cosas futuras, visiones de ciertas acciones personales verificadas durante
la vigilia y, que tales imaginarias tengan una relación exacta con esos actos. Cicerón en “De
la adivinación” revive la mántica, dice las almas excitadas por el delirio profético o el sueño,
en signos observados o por una agitación desconocida que prevé cosas futuras.

Para S. Freud los sueños son una manifestación de la vida psíquica durante el sueño, “una
forma que el alma tiene que reaccionar durante el reposo a las excitaciones que sobre ellas
actúan. Los sucesos que se nos presentan mientras dormimos son de manera predominante,
imágenes visuales, acompañadas de sentimientos, ideas e impresiones”, por más que también
intervengan en ellos sensaciones de otros sentidos. Tales escenas suelen tener la conciencia
despierta que los recuerda y examina con extrañeza por poco comprensibles, sin embargo,
son frecuentes sueños “llenos de sentido o por lo menos coherentes” dice Freud. Un psicólogo
moderno al revelar los fantasmas oníricos de Sor Juana podría deducir imaginarios, dado al
itinerario intelectual y crítico en los contenidos temáticos que ella trata, porque son expresión
cognoscitiva, independiente y no ornamental de las figuras que lo pueblan. Sor Juana revela
la vida moral e intelectual de su tiempo, como si usara el artificio literario para ello, usando
la idea tradicional del sueño en los principios positivistas de la ciencia de entonces.

De acuerdo con Freud en el sueño quedan en libertad “material psíquico del inconsciente”,
sin embargo, sometido a una censura equivalente a las represiones por una conciencia
vigilante, causante del carácter deformado de las imágenes contempladas. De manera que
todo lo obsceno, lo que no es aceptable para los refinados, aparece en los sueños bajo un
disfraz figurado, una máscara. Según L. Pfandl su “Tratado psicoanalítico sobre Sor Juana”
adivina contenidos ocultos o latentes de sus sueños, adulteraciones de símbolos oníricos,
tendencias de deseos incestuosos, engañosas satisfacciones del laberinto de su vida amorosa,
una maternidad fallida, su derrumbe espiritual y secreto de fuga. Los psiconeuróticos, según
Pfandl, son soñadores infatigables, como Sor Juana que ni en sueños se libró de su continuo
movimiento imaginativo. C. Vossler en “La Décima Musa de México Sor Juana Inés de la
Cruz” critica las interpretaciones de Pfandl, su falta en la especulación escatológica y lugares
comunes morales para un Primero Sueño “más filosófico que religioso”.

Establece O. Paz lo que “nos revela sor Juana no es un objeto de contemplación sino de
conocimiento; no es una superficie que recorren los cuerpos sino una abstracción que
pensamos”. Esa tensión entre la luz y la oscuridad, conflicto entre la realidad y el sueño es
cardinal en la obra. Nada que ver con un desdoblamiento neurótico. El poema expone las
circunstancias del funcionamiento del sueño, como sustento del cerebro. Que en el sueño
cual linterna mágica representa fingidas imágenes, dice la poeta. La distinción entre el cuerpo
y el alma es una dicotomía no en conflicto sino complementaria en el poema. Mientras el
cuerpo duerme, el alma tiene vida como símbolo de lo intelectual y lo imaginativo que en
ella no descansa. El alma experimenta un vuelo intelectual en el poema buscando la sabiduría.
Quiere encontrar la verdad, la fuente de la creación, acercarse a lo infinito, donde está Dios
para entender todo. Dice Paz “Sor Juana quiso mirarlo todo, conocerlo todo, dilucidarlo todo.

Su inmortal deseo de absoluto, de conocimiento insaciable, la acompaño toda la vida”. Es
claro que Sor Juana dejó constancia de saber integrar todo, tomar una multitud de formas.
El Primero Sueño es un poema donde la ilusión no tiene más alternativa que la desesperación,
pecado grave si lo comete un creyente. A quien siempre le dicen que confíe en Dios, que todo
estará bien, que el Creador le cuida y lo salvará. G. Sabat de Rivers en “El Sueño de Sor
Juana Inés de la Cruz: tradiciones literarias y originalidad” afirma que el Primero Sueño
no sólo enseña a bien morir, sino también a bien vivir, es a lo que llama el magisterio del
sueño en trayectoria tenaz hacia la verdad y el bien. A la certeza y a la cumbre del humano,
a la plenitud de su potencial, entre ellas, la del libre albedrío. Una conciencia de las propias
limitaciones, pero con la certeza de estar en el camino correcto. Es ese el propósito del poema,
a la par estético y cognoscitivo de dar cuerpo, forma a los conceptos del entendimiento, a un
imaginario que llevó a Sor Juana a representar la experiencia de un mundo que está más allá
de los sentidos, de su realidad, aunque no siempre ni fatalmente por medio de enunciados
abstractos, sino a través de ideas representables vestidas de metafóricos colores, alegorías
objetivas en figuras que a un tiempo, se ofrecen a los ojos y al entendimiento o, para decirlo
con palabras de Sor Juana, por medio de imágenes que “pintan lo que se quiere decir”. Su
poesía es una pintura parlante. Un sueño de libertad para hacer visibles pasiones y ánimos.
Es nada menos, la búsqueda de una perfección dable al ser humano.

Las ideas de las que se sirve Sor Juana buscan la armonía del mundo y de los seres conforme
a un modelo teológico, cosmológico y psicológico imaginado y sancionado por la tradición
humanística a la que pertenece Sor Juana. Su imaginería poética no es un injerto más o menos
de las especies o fantasmas de sus sueños, sino resulta de una elaboración erudita y artificiosa
del repertorio icónico de su ars memorativa, como la que practicaron los antiguos oradores.
F. A. Yates en “El arte de la memoria” dice que el orador antiguo se desplazaba en el
escenario mientras hacia su discurso, sacando con imaginación lugares o figuras alojadas en
su memoria. Dice que ahí no solo residen las bases para recordar tópicos para componer
fabulas o argumentos, sino rememora el orden discursivo de las palabras previamente
seleccionadas por el orador. La memoria, diría San Agustín en sus “Confesiones” constituye
el territorio “donde la mente contempla innumerables cosas, porque en ella residen las
impresiones sensoriales, las afecciones del alma y de la creación divina”. Giulio Camillo
diseño un teatro, con un escenario que facilitara las evocaciones e indagaciones en la mente
del actor. Donde cualquiera pudiera discurrir fluidamente sobre alguna materia, dado a las
muchas imágenes y cajas en su theatro, que está en “Tutte le Opere” de 1552. Antecedente
de la técnica para construir un edificio de la memoria, utilizada desde hace unas décadas.
A principio de los ochenta del siglo pasado por razones de trabajo viví unos días en Nepantla,
donde nació Sor Juana Inés de la Cruz, visitaba por las tardes su casa natal, más bien lo que
quedaba de ella, sin saber porque iba ahí, no recuerdo si me quedaba en el camino, no he
vuelto, tal vez ya se recató. Igual por razones de trabajo recibí por varios días a uno de los
principales estudiosos y difusores de su obra a Antonio Alatorre, dialogue varias veces con
él sobre la poeta y sobre las obras que él escribió y recomiendo; “Lectura del Primero Sueno”.
“Sor Juana a través de los siglos; Tomo 1 (1668-1852) Tomo 2 (1853-1910)” destacan la
influencia de la musa mas allá de lo imaginado.

Algunos dirán que importancia tiene Sor Juana en el imaginario social, en esta parte del
ensayo y que yo recuerde lo del párrafo anterior. Como sabemos Sor Juana estaba limitada
por las convenciones sociales. Por un lado, se conformaba con las reglas de la Iglesia, por el
otro, las aprovechaba para acceder a los libros, preguntar de filosofía, de teología y de ciencia.
Durante el día enfrentaba a las restricciones que coartaban sus inquietudes intelectuales y
obstaculizaban su deseo de aprender. Pero de noche, a través del sueño, liberada, daba rienda
suelta a su imaginación para seguir su voluntad. La búsqueda estimuló hasta preguntarse, a
cuestionarse sobre su identidad personal en una época en donde el papel de la mujer estaba
mucho más limitado que ahora. Se le llegó a prohibir que leyera, que escribiera, que bueno
siguió haciéndolo para dejarnos líneas racionalmente estructuradas. A través de la poesía
protestó calladamente su lucha contra lo que la oprimía a ella y a otros. Ahora su obra tiene
una dimensión universal al instituir el imaginario social contra el machismo y por la igualdad
de género, ella sin buscarlo, es la precursora para modificar el primero y buscar el segundo.
Es testigo uno de sus versos recitados y famosos por más de 200 años; “Hombres necios que
acusáis/a la mujer sin razón/sin ver que sois la ocasión/de lo mismo que culpáis”. José
GaxiolaLópez @GAXILO, México a 8 de marzo de 2024, día internacional de la mujer.